Editorial
Necesitamos argumentar
El tema parece recurrente, pero no podemos dejar de insistir en ello, en este país es urgente volver sobre los fundamentos del diálogo. Lo que se dio en la Asamblea Legislativa hace dos días es un episodio triste para la sociedad costarricense y, por supuesto, desde todo punto de vista, censurable.
Los dirigentes sindicales deben entender que si exigen ser escuchados, deben hacerlo de la manera correcta. No es vociferando como van a lograr su objetivo. Tampoco es a través de ofensas ni de buscar el descrédito de la contraparte como se puede convencer.
Más bien las circunstancias obligan a hacer planteamientos, en este caso, en torno al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Si se pretende que la iniciativa no sea ratificada por el Congreso, entonces la meta ha de ser convencer a los diputados de los eventuales problemas que pueda tener ese acuerdo.
Este es un aspecto fundamental, cada lucha debe girar alrededor de algo que tenga sentido. Además, debe haber acuerdo sobre cómo encararla. Pero, cada vez más, parece que los sindicalistas están dando palos de ciego en este asunto del TLC.
Seguimos creyendo que no debería ser un tema de disputa en el terreno sindical, porque el marco de acción de las organizaciones se restringe a lo laboral. Pero, si ellos insisten en ir más allá de ese contexto e involucrarse en otros asuntos, nos parece que deberían definir el qué y el cómo.
Es un hecho que lo del lunes fue una salida en falso. Por eso terminó mal. Los dos dirigentes que se presentaron al Congreso deslucieron al acudir a las ofensas para tratar de hacerse oír. Además, quedan más dudas aún, luego de que ayer un grupo opositor al TLC decidiera suspender una conferencia de prensa convocada previamente, al parecer porque sus dirigentes no se pudieron poner de acuerdo en torno a la manifestación de fuerza que están convocando diversas organizaciones para el próximo 26 de febrero.
Si a eso le sumamos que un grupo de sindicatos dio marcha atrás en su pretensión de ir a una huelga general en el Instituto Costarricense de Electricidad, pero algunos no se dieron por enterados e hicieron circular una convocatoria a esa huelga a lo interno de la entidad, solo se sigue confirmando la descoordinación con que encaran el reto que para ellos supone el TLC con el país norteamericano.
Pareciera que los opositores al acuerdo no tienen posibilidades reales de lograr que la Asamblea rechace la iniciativa. Pero aun si ese fuera el escenario, la lógica exige argumentar en torno al asunto. Lo contrario no lleva a ninguna parte. Así no se ganan adeptos.
En una cosa sí tienen razón los dirigentes sindicales, tanto el personal de seguridad de la Asamblea como los policías antimotines, como ellos mismos, son trabajadores. Son trabajadores que no tienen por qué verse inmersos en un enfrentamiento físico por las diferencias que puedan darse en torno al TLC. Dentro de ese mismo contexto, tampoco es correcto llegar a los niveles de polarización que estamos viendo cuando de este tema se trata. Por eso, insistimos nuevamente, debemos volver a argumentar.
|