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San José, Costa Rica, Martes 20 de febrero de 2007, 09:20:10.

Editorial

Más allá de un título

La selección nacional de fútbol se trajo de El Salvador el título de campeón de la Copa de Naciones de la unión Centroamericana de Fútbol (Uncaf). Lo hizo después de asistir al torneo con un proceso de preparación muy corto y un solo fogueo ante un equipo que, como el de Trinidad y Tobago, no ofreció mayor resistencia.

Decir esto, obliga a hablar bien de lo conseguido por el cuadro tricolor. Pero no pueda dar pie a exageraciones, porque quedó muy claro que falta mucho camino por recorrer para estar a la altura del fútbol moderno.

En primer lugar, la Selección no le pudo ganar a Panamá. Recordemos que sumó una derrota y un empate ante el cuadro canalero, que ya desde la edición anterior de la Copa Oro había dejado patente su crecimiento en la región.

Cierto, como dirán algunos, que en el primer partido –el de la derrota- el técnico Hernán Medford presentó una alineación sustancialmente cambiada, que se basó en los jugadores de reserva del cuadro patrio. Pero aquí tampoco cabe la justificación. Se supone que una selección involucra a los mejores jugadores del país. Y si bien en eso Medford ha arrancado con una lógica muy distante a sus antecesores, incluyendo futbolistas de equipos no tradicionales, está claro que algunos se quedaron cortos para un torneo que, en todo caso, no supuso ni siquiera un nivel intermedio.

Esto nos lleva al primer dilema que trae consigo este asunto. En la Uncaf quedó evidenciado que la banca no funcionó. Y este es tema clave en todos los torneos de selecciones, que suelen ser en períodos cortos, con juegos muy seguidos y alto riesgo de lesiones y expulsiones.

Lo otro es que aquí los dirigentes suelen presentar la parte de los resultados que conviene. Y no cabe duda que aferrarse al título de la Uncaf como carta de presentación en un proceso que ha estado lleno de carencias, no ayuda en nada. Mucho se dijo en el arranque, pero poco se ha hecho a estas alturas.

Un seleccionado necesita de partidos de fogueo contra cuadros que estén muy aventajados en la práctica del fútbol. Solo así se podrá saber cuál es el verdadero nivel que se tiene, al tiempo que se podrán practicar bajo el esquema de prueba y error, los planteamientos tácticos de interés del técnico. Eso ha faltado en el caso costarricense.

Ahora viene la Copa Oro. Allí estarán México y Estados Unidos, amén del mismo Panamá al que no se le ganó ahora. Esto va subiendo el nivel de exigencia, y la respuesta de corresponder.

Y aunque muchos lo ven aún lejano, puede que ya a finales del presente año el equipo nacional esté jugando la eliminatoria para el mundial de Sudáfrica. Por ello, mientras los días pasan y los dirigentes ni siquiera se ponen de acuerdo sobre la presidencia de la Federación Costarricense de Fútbol, la incertidumbre crece de manera sostenida.

Cierto que se dice que la meta es el Mundial. Pero hay que entender eso dentro de un contexto: de nada vale llegar allí por cuarta vez, si de nuevo no es para competir a la altura de las circunstancias, con la calidad suficiente para encarar a los rivales que nos toquen.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
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