Fundada en los tiempos cuando la idea de una bomba en la Asamblea Legislativa era inimaginable.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Fiado con libreta
Dicen que esta modalidad está
muriendo, tal vez sea cierto, pero
muchas libretas permanecen vivas
por ahí curtidas por el manoseo.
Estas como facturas ilimitadas que
se usan en las pulperías para anotar
el producto del “fiado”, tienen su
origen en la incólume conciencia de
la honradez que practicaban nuestros
antepasados y aún hoy cuando sus
herederos cifran su mayor orgullo
en la honradez que ostentan sin
dobleces.
¿Quién pudiera creerme que dicha
libreta la conservaba el deudor y que
el pulpero lo único que hacía era
apuntar lo llevado inmediato?
Hoy, quien da fiado, no usa el
mismo sistema, yo lo sé, pero todavía
quedan clientes agradecidos que
pagan sus cuentas bajo la filosofía
de que “hay que dejar la puerta
abierta”.
No desesperemos que esos tiempos
todavía los podemos hacer volver...
¿No me creen? ¡Salados!
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