• Hoy
Comienza Río 2007 con ambiciones olímpicas
• Las justas robarán las miradas de toda América.
Sebastián Fest.
Fotos: EFE
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Brasil vive desde hoy toda una fiesta deportiva.
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Río de Janeiro (DPA).-Todo es grande en Brasil, y los Juegos Panamericanos que comienzan hoy no podían ser la excepción, porque nacieron como plataforma para reforzar las ambiciones de Río de Janeiro de albergar en nueve años los Juegos Olímpicos.
“Si los Juegos son un éxito, como todo el mundo espera, la candidatura de Río será muy fuerte”, dijo a DPA Juan Antonio Samaranch, ex presidente del COI, que confía en la fuerza de la ciudad carioca para ser sede olímpica en 2016.
Esa fuerza es visible en casi cada rincón de Río.
La fuerza de su naturaleza, con la imponente Bahía de Guanabara y el Pan de Azúcar como protagonistas de una de las postales más sensuales del planeta.
La fuerza de su gente y su cultura, encarnadas en un país que brilla en el deporte y el arte, y que en los últimos años tiene un creciente poder político y económico.
La fuerza, también, de sus contrastes. Los elegantes barrios de Leblón e Ipanema están a escasos minutos de “Rocinha”, una de las favelas más grandes de Brasil, un país con millones de analfabetos funcionales y una desigualdad social que lo define como “Belindia”: en él hay gente que vive al nivel de la rica Bélgica, pero también enormes masas de pobres como en la India.
Por el deporte
Durante 17 días en los que albergará a más de 5.600 atletas de 42 países americanos compitiendo en 35 deportes, Río intentará dejar de lado todos sus problemas para concentrarse en la fiesta de los Juegos Panamericanos, que se cerrarán el 29 de julio.
Nacidos en 1951 en Buenos Aires, los Panamericanos son unos pequeños Juegos Olímpicos que no paran de crecer en sofisticación y profesionalidad. Mario Vázquez Raña, presidente de la Odepa, cree que los de Winnipeg 99 fueron los mejores Panamericanos de la historia, pero está convencido de que Río 2007 los superará.
Seguramente será así, pese a que en los prolegómenos de los Juegos llame la atención el nivel de improvisación y desconocimiento en muchos resortes clave de Río 2007. De tener que albergar los Juegos Olímpicos este año, la ciudad carioca debería renunciar a la sede.
El miércoles, por ejemplo, se derrumbó la cobertura de las gradas del estadio de béisbol en la “Cidade do Rock”, llamada así porque allí se celebraron las dos ediciones cariocas de “Rock in Rio”. La culpa se atribuyó al fuerte viento, y los entrenamientos debieron suspenderse.
Pero ya tendrá tiempo Carlos Nuzman, el poderoso y no pocas veces soberbio presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB), de ocuparse de mejorar lo que aún falla -y es mucho- en el proyecto olímpico carioca: la prioridad ahora es que Río 2007 funcione lo mejor posible.
Y Nuzman, tras una inversión de más de 1.800 millones de dólares para organizar los Juegos, tiene razones para entusiasmarse. Las ceremonias inaugural y de clausura se celebrarán en el Maracaná, el estadio de fútbol más famoso del mundo, que también albergará partidos de fútbol.
El voleibol playa tendrá como escenario la arena de Copacabana, probablemente el lugar donde nació ese deporte, y el remo y el canotaje estarán en el corazón de la ciudad -la Laguna Rodrigo de Freitas-, y no a decenas de kilómetros, como es habitual.
La villa panamericana -el corazón de los Juegos- es, según los propios atletas, la mejor de la historia.
A sorprender
Brasil se plantea como gran meta desplazar a Cuba del segundo puesto, aunque más realista sería superar a Canadá para quedar tercero. El primer puesto en el medallero final ya lo tiene asegurado de antemano Estados Unidos, que de 14 ediciones de los Panamericanos ganó 12: sólo en Buenos Aires 51 y La Habana 91 cedieron los norteamericanos. Lo hicieron, al fin y al cabo, ante los anfitriones.
Cuba llevará a Río 90 atletas más que en Santo Domingo 2003, y contará con el apoyo de 16 “glorias deportivas”, desde Teófilo Stevenson, tres veces oro olímpico, hasta Ana Fidelia Quirot, que marcó época en el atletismo mundial.
Los cubanos ocupan dos edificios completos en la villa, donde sus responsables -como siempre-, controlan cada movimiento de los atletas, algunos de ellos tentados -también como siempre- por la deserción.
Canadá, con su acostumbrada discreción, buscará mantenerse en el tercer puesto, aunque la fuerza de Brasil como local se lo hará más difícil que nunca. Por el quinto puesto lucharán México, Venezuela y, en menor medida, Argentina.
La “torcida” brasileña jugará un papel clave en los 17 días de los Juegos, que de hecho comenzaron ayer con la disputa del fútbol femenino. Tras la absurda metida de pata de un funcionario estadounidense, que lanzó la frase “bienvenidos al Congo” poco después de pisar Brasil, difícilmente los norteamericanos encuentren comprensión entre los locales.
La incógnita de hoy es qué papel jugará Pelé en el encendido del fuego panamericano en el Maracaná, que dentro de siete años será -si nada se tuerce- uno de los escenarios del Mundial de fútbol 2014.
¿Encenderá el pebetero, tal como hizo Muhammad Alí en los Juegos de Atlanta 96?
Solo un rumor por el momento. Lo cierto es que esa ceremonia comenzará con mil luces accionadas por computadora y 11 mil disparos de fuegos artificiales desde 127 puntos del estadio. “El equivalente a lo que Disneylandia lanza en una semana”, aseguran los organizadores.
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