Fundada en los tiempos cuando una madre no denunciaba a su hijo (un alto funcionario del MOPT) por agresión.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
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LAS TUCAS
En el actual San José entre las
calles 4-6 y avenidas 18-20 había un
aserradero que ocupaba un espacio
considerable para almacenar las
tucas para su aserrío.
Se aglomeraban en tal cantidad
de tipos y tamaños, que formaban
un conjunto desordenado donde
el apilamiento permitía formaciones
curiosas, recovecos, especies de
guaridas convencionales, que
aprovechaban los enamorados para
ocultarse de miradas indiscretas
(y el pago del motel) y amarse con
relativa tranquilidad.
Este rinconcito proveedor de
ilusiones y disfrutes eróticos, llena
de nostalgia a infinidad de caballeros
que allí iniciaron sus preliminares
para su matrimonio.
Felicitamos desde aquí al buen
comerciante que por los alrededores
puso con mucha propiedad y acierto,
un negocio evocador de aquellos
tiempos, con el debidamente
registrado nombre de “LAS TUCAS”.
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