• La Fiesta de la Música
Un día de música para todos los gustos
• Un año más el evento llegó al país y muchos aprovecharon para disfrutarlo.
Melvin Molina Bustos
mmolina@prensalibre.co.cr
Fotos: Luis Morales
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Aunque se esperaba más público en el Gimnasio Nacional, los presentes disfrutaron cada uno de los grupos que se presentaron.
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Tal como lo pronosticó el Instituido Metereólogico Nacional, el pasado 21 de junio fue pasado por agua, pero el clima no fue limitante para que Costa Rica, como más de 100 países en todo el mundo, se unieran a la celebración francesa de La Fiesta de la Música.
La actividad, que cumplió este año un cuarto de siglo desde que se creó en Francia, sirvió para llevar música a muchos rincones del país y principalmente a la capital, donde los organizadores concentraron la actividad.
Parques como el Central, Morazán, las instalaciones del Ministerio de Cultura, los Museos del Banco Central, la Plaza de las Artes y el Gimnasio Nacional fueron los escenarios.
Es cierto, a ratos la lluvia alejó a algunos de las tarimas, pero en ningún caso apagó la fiesta y ahí estuvieron músicos y público para disfrutar.
Bastó pasar por alguna de las tarimas, como la que se instaló al costado del kiosco del Parque Central y escuchar las notas de agrupaciones como Reencuentro Latino, que fácilmente contagiaba a los que por ahí pasaban y pedían pista para aprovechar y darse una bailadita de salsa.
Otros escenarios estuvieron más movidos, con ritmos más suaves como la canción de autor de Juan Chaman o Diego Marín y Pícaro, que estuvieron en la Plaza de las Artes, o los roqueros como E-simple o Los Acetatos, que encontraron en el Templo de la Música el lugar donde darle al público una descarga de adrenalina.
A medio llenar
El cierre a lo grande para la celebración de este año se programó en el Gimnasio Nacional, donde varias agrupaciones nacionales y el artista francés Balbino Medellín cantarían y tocarían hasta que el día acabara.
Merecido reconocimiento para los organizadores que lograron que el ingreso fuera fluido en todo momento, con participación permanente de la policía municipal, que estuvo controlando los alrededores y el interior del gimnasio.
Fue una pena que a pesar de los esfuerzos por dar a conocer las actividades de parte de los organizadores y de que todo era gratuito, al lugar no llegó la cantidad de público esperada.
Pero los que sí llegaron lo disfrutaron a más no poder, con el estilo celta de Peregrino Gris que con el sonido de la gaita, el violín, la flauta de pan y la guitarra logró poner a saltar y brincar a sus más fieles seguidores.
La noche fue también la oportunidad para que los jóvenes de Aka-sha compartieran con el público parte de las canciones de su primer disco. El escenario les resultó una importante oportunidad a los jóvenes para seguir dándose a conocer en la escena del rock local.
De su presentación vale rescatar una base sólida entre bajo y batería, dos guitarras que permitía un buen espacio para los solos, sin dejar la melodía perdida gracias al soporte de la segunda guitarra y que todos entraron con mucha energía.
Sin embargo, el sonido, siempre difícil en un espacio como el gimnasio, no les ayudó tanto; a su vocalista costó entenderle al inicio, la música fue más que la voz y aunque el histrionismo siempre es importante en un líder sobre el escenario, lo cierto es que tal vez al vocalista de Aka-sha le valdría más poner atención a la técnica vocal que a los saltos y el ir de aquí para allá en el escenario.
Con todo y todo, el público no fue malagradecido y aplaudieron sus temas, en especial los pocos que sí conocían sus canciones.
Señor gitano
La fiesta siguió, aún estaba en la lista de espera la presentación de los ya experimentados muchachos de Gandhi, que llegaban para ofrecer temas de todos sus discos, para que nadie se fuera pidiendo más.
Finalmente el señor gitano Balbino Medellín, el cantautor francés que estaba dispuesto a salir a escena a pesar de ser un completo desconocido en el país, salió con todos sus músicos.
Con él eso de que la música es un idioma universal se cumplió, porque a los amantes de la música que aún estaban presentes poco les preocupó que sus canciones fueran en su gran mayoría en francés, igual se dispusieron a aplaudirlo y disfrutarlo.
La noche cerró con los señores del sabor, los salseros de Son de Tiquizia, que aunque por lo tarde de la noche redujeron su repertorio, no dejaron de tocar con entusiasmo para ser parte también de La Fiesta de la Música.
Sabor gitano
Antes del concierto, Medellín conversó con LA PRENSA LIBRE sobre su primera visita y su música.
¿Qué te parece el país?
Me ha gustado mucho, lo estoy descubriendo y tenía tiempo de querer venir por acá.
¿En países de habla hispana cantas en español?
Vengo de tocar en El Salvador y lo que hago es mezclar el francés con el español, porque no me gusta imitar sino ser original y llevar mi cultura, y eso es el francés, aunque canto como tres canciones con español.
¿Te interesa darte a conocer en América Latina?
Me interesa la cultura latina y en verdad tenía muchas ganas y tiempo de estar esperándolo, pero quiero ir más lejos que pensar que aquí todo es salsa y Caribe, quiero saber qué piensa su gente, qué sueña y no solo la fiesta o el baile latino.
¿Cómo define su música?
Simplemente es canción francesa, mi música se define por la letra, porque esta es más importante que el ritmo que uso para mis canciones.
¿De qué hablan sus canciones, está el amor y el desamor en ellas?
Mis canciones son historias de mi vida, vengo de una familia muy simple, me siento más cerca de los obreros y de la gente sencilla y de eso es de lo que canto. También hablo del amor, pero lo canto a mi manera, como en mi canción “Te quiero como hulligan”, porque creo que a veces el amor está muy cerca de la violencia.
¿Piensa grabar algún día un disco completamente en español?
Estoy por terminar el que será mi segundo disco en Francia y tal vez después de eso prepare un álbum en español, con traducciones mías de canciones de los dos primeros discos. Pero por ahora eso va a esperar, primero estoy pensando en el disco que saldrá en marzo del otro año.
¿Piensa regresar a Costa Rica a cantar?
Me gustaría mucho, en verdad, porque el recibimiento aquí es muy fuerte y muy bueno; espero verlos de nuevo.
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