Fundada en los tiempos cuando ciertos órganos de prensa se expresaban menos a favor de la macroeconomía y más sobre la microeconomía para resolver los problemas de pobreza y desigualdad.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Confesión de un patrullero
Patrullero feliz fue requerido
por una hembra bella y bien formada
los rayos de la luna iluminaban
su porte muy garboso y distinguido.
En la noche su sombra se recreaba
con un perfil precioso que surgía
pidiendo ayuda a quien se presumía
protección policial determinada.
Necesito de usted, pido consuelo
me lleve en su patrulla hasta mi casa,
me ha cerrado la noche por desgracia
y solo así mi esposo calma el genio.
Yo soy mujer honesta, no cualquiera.
pero en sexo estoy abandonada
pues mi esposo ya no manda la parada
y tengo que encontrar quién me
complazca.
Como mujer deseada y atrayente
los celos enloquecen a mi esposo,
usted me salvará de algún destrozo,
y yo le pagaré espléndidamente.
El azoro pasó por breve momento,
en el rostro del noble patrullero,
despertósele el macho marullero
y se cobró en especie muy contento.
Este es solo un pasaje anecdotario
de los muchos que pasan en las noches
donde gentes, maleantes y los coches
forman este paisaje rutinario.
|