• Jóvenes son ahora muy vulnerables
Adicción al juego consume a personas
• La ludopatía es un mal que aumenta en el país.
Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
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La adicción al juego es una enfermedad conocida como ludopatía. (Foto ilustrativa).
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“El juego destruyó mi familia, mi vida. He llorado lágrimas de sangre por culpa de mi adicción y si volviera a nacer nunca entraría a un casino. Yo quería dejar de jugar pero no podía, era un sentimiento más fuerte que mí misma”. Así se resumen los 15 años de adicción al juego que vivió María (nombre ficticio a petición de ella).
Es una frase corta que no abarca todo el dolor y sufrimiento que vivió no solo María, sino toda su familia, amigos y allegados gracias a la visita que hizo aquel día a un casino por invitación de uno de sus hermanos.
Al momento de entrar al casino, sintió la felicidad que nunca había sentido antes, según comentó a LA PRENSA LIBRE, pero al mismo tiempo fue el día en que comenzó la destrucción de su vida, donde el juego era lo más importante por encima de cualquier otra cosa.
“María” es una de los miembros activos de Jugadores Anónimos, un grupo de apoyo que ayuda a las personas con su adicción al juego y el cual se formó desde 1998. Este grupo funciona con una base espiritual y con puntos específicos de apoyo similares a los de Alcohólicos Anónimos.
Aunque en el país no existen estudios ni estadísticas sobre cuántas personas padecen la enfermedad, según el Instituto de Alcohol y Farmacodependencia (IAFA) son muchas y lo peor de todo es que van en aumento.
María contó que gracias al grupo logró salir de la adicción, sin embargo su esposo aún está inmerso en el mundo de los casinos.
Con su experiencia “María” afirma que es una enfermedad que “se lleva en banda a todo mundo, jóvenes, profesionales, mujeres y hombres de todas las edades”.
En el país la situación va en aumento por la entrada de casinos, sin
embargo las herramientas contra la enfermedad no deben ir dirigidas contra la oferta sino contra la demanda, es decir, fortalecer la educación en las personas sobre este tipo de adicciones y crear más grupo de apoyo para apoyar al adicto.
Enfermedad
La adicción al juego es una enfermedad conocida como ludopatía y reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992 en su clasificación internacional de enfermedades.
La ludopatía consiste en una alteración progresiva del comportamiento del individuo donde siente una incontrolable necesidad de jugar, menospreciando cualquier consecuencia negativa.
El juego puede llegar a ser algo más importante en la vida de un jugador que su familia, trabajo, o bienes materiales, también las relaciones con otras personas y hasta la alimentación pasan a un plano secundario.
El director general del IAFA y especialista en psiquiatría y adicciones, Luis Eduardo Sandí, explicó que la ludopatía siempre ha existido pero que en los últimos años se ha tomado mayor conciencia sobre el tema.
Según Sandí, la ludopatía es una adicción que debe ser tratada y reconocida como tal.
Existen varios puntos que deben ser tomados en cuenta para reconocer cuándo se está en adicción. El primero de ellos es la pérdida de control donde la persona planea su tiempo exclusivamente para esa actividad.
La compulsión es otro de los puntos y es cuando el jugador sabe que no puede hacerlo por las consecuencias que conlleva pero el impulso a jugar es irresistible. La preocupación constante es otro indicio de adicción y la persona espera cualquier momento para jugar.
Por último está el patrón de recaída, donde el jugador deja de jugar por un tiempo pero luego se disparan las ganas de jugar y cae con mayor fuerza en el vicio.
Un jugador adicto puede llegar a robar, matar e incluso prostituirse con tal de conseguir dinero para jugar; son capaces de hipotecar sus casas, propiedades y bienes y por ende, de hipotecar su vida.
Droga
El experto en tratamiento de adicciones explicó que la experiencia del juego tiene un efecto estimulante en el cerebro, el mismo que causan las drogas.
Los químicos del cerebro se modifican y millones de neuronas se activan, la memoria de éstas guarda la sensación del juego, de esta forma la persona asocia el juego a determinadas emociones como la tristeza, alegría, nostalgia entre otras.
Las personas más propensas a padecer la enfermedad son aquellas que tengan alguna otra adicción como las drogas o el alcohol, o bien, cuando este patrón exista dentro de la estructura familiar, también algunos circuitos cerebrales vienen averiados genéticamente.
“Las personas con adicción a las drogas tienen terreno fértil para la ludopatía. Si hay problemas emocionales existe una plataforma de vulnerabilidad”, comentó Sandí.
Los ludópatas tienden a sufrir problemas económicos, sociales y legales, que incluyen la quiebra, el divorcio, la pérdida del trabajo y en el peor de los casos la prisión, ya que los adictos al juego pueden llegar a delinquir de cualquier forma con tal de conseguir dinero para jugar.
El estrés y la excitación del juego pueden hacer que las personas vulnerables sufran ataques cardíacos. Muchas de estas complicaciones se pueden evitar con el tratamiento apropiado.
El director del IAFA dijo que la sensación del jugador no es de ganar o de perder, sino es solo la expectativa y la excitación de jugar.
Las máquinas tragamonedas -utilizadas ahora por miles de jóvenes y hasta escolares- crean adicción, los juegos de video, los casinos, los juegos por Internet y en general todos los artificios que producen excitación pueden fomentar la enfermedad.
Tratamiento
El tratamiento de las personas con ludopatía comienza con su propio reconocimiento del problema, sin embargo, al igual que otra adicción las personas se niegan a aceptar que están enfermas o que necesitan tratamiento.
Además, el director del IAFA dijo que el principal apoyo para un ludópata es la familia, esta debe ayudar al enfermo a crear conciencia de que está inmerso en una enfermedad grave.
Las opciones de tratamiento también incluyen psicoterapia individual y grupal, medicamentos y grupos de ayuda y autoayuda, como Jugadores Anónimos, un programa de 12 pasos similar al de Alcohólicos Anónimos.
Los principios de abstinencia que se aplican a otros tipos de adicción, tales como drogadicción y el alcoholismo, también pueden ser de ayuda para el tratamiento de la ludopatía.
El IAFA comenzará estudios sobre el tema porque en el país la enfermedad no es muy conocida. Además, se debe fortalecer la educación sobre las adicciones y reforzar la familia.
La miembro del grupo de Jugadores Anónimos “María” comentó que se deben realizar charlas y conferencias en los centros educativos pues la enfermedad comienza en edades muy tempranas y esta es una población vulnerable al juego.
“María” hizo un llamado a las municipalidades para que, si no van a quitar las máquinas tragamonedas, al menos las regulen y prohíban el ingreso de menores de edad a estos establecimientos.
“La gente llega a hacer cualquier cosa por jugar”
Allan Alvarez Ramírez de 27 años, trabajó seis años como “dealer” en un casino y las historias que vio durante ese lapso le impactaron sobremanera. Sus relatos son casi de novela, pero tristemente son reales y ocurren todos los días.
“Una joven muy bonita llegaba a jugar son su esposo, ellos jugaban socialmente, es decir llegaban de vez en cuando, y no eran compulsivos como son la mayoría, sin embargo, la muchacha comenzó a llegar sin su esposo y se volvió cada vez más adicta. Conforme pasaron los días ella salía con clientes y comenzó a prostituirse con tal de conseguir dinero para seguir jugando. Quedó embarazada y aún en ese estado no salía del casino y tomaba mucho y fumaba, su vida se destruyó. Su esposo se dio cuenta y fue una escena muy triste. Ella no era la misma que llegó en un principio, hasta lo bonita que era desapareció”, dijo Álvarez.
El joven agregó que muchas veces vio personas permanecer en el casino hasta tres días seguidos sin bañarse, sin comer y solo jugando sin importar nada más alrededor, el solo trabajaba y miraba sin poder hacer nada al respecto.
Jugar y jugar
• La adicción al juego es una enfermedad conocida como ludopatía.
• En 1991 la OMS reconoció el mal como una enfermedad.
• La experiencia del juego tiene un efecto estimulante en el cerebro, el mismo que causan las drogas.
• El tratamiento de la enfermedad comienza por el reconocimiento propio de la persona de que está en medio de una adicción.
• La enfermedad no respeta edad, condición social ni económica, pero es más vulnerable entre personas ligadas con otras adicciones.
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