516,87
520,85



San José, Costa Rica, Martes 6 de marzo de 2007, 01:01:09.

Editorial

Hospital oncológico

Este es un nuevo reflejo de la triste realidad costarricense: después de más de diez años de estar en proyecto la construcción de un hospital para la atención de los enfermos de cáncer, ahora las autoridades del Gobierno deciden que no se va a llevar a cabo la obra.

No nos queda muy claro si realmente el país necesita o no un hospital de esa especialidad, a pesar de que el cáncer es la enfermedad que más costarricenses mata cada año. Pero, lo que sí es cierto es que la sociedad costarricense ha sido incapaz de definir sus prioridades en materia de salud.

Ocurre en otros campos también. Y al final se terminan imponiendo los criterios personales de quienes deben tomar las decisiones, cuando se supone que lo correcto es hacerlo sobre la base de elementos estrictamente técnicos.

El proyecto fue presentado originalmente como base que requería el sistema de seguridad social para atender a los enfermos de cáncer, bajo el argumento de que el impacto de la enfermedad exige una acción determinante por parte del Gobierno. Pero cada administración ha llegado con una visión propia. E incluso, en el período anterior, bajo la presidencia de Abel Pacheco, la Caja y el Ministerio de Salud nunca alcanzaron a ponerse de acuerdo sobre el tema. Aquello parecía una cuestión de Estado para ambas partes, que seguían defendiendo sus posiciones a ultranza.

Lo peor del caso es que la disputa llegó a centrarse casi de manera permanente en torno a dónde construir el hospital. Sin ser especialistas en temas médicos, pareciera que este no era un tema realmente importante, pero se le dio suficiente peso como para frenar la iniciativa.

Y mientras todo esto ocurre, muchos costarricenses siguen muriendo a consecuencia de la enfermedad, y se siguen presentando serios problemas en cuanto a la detección temprana del mal.

Además, una buena cantidad de dinero está reservado para el proyecto que ahora ya no lo es. Estos recursos, indudablemente, podrían haber sido utilizados en diversos programas en apoyo a los enfermos del cáncer. Pero esto tampoco se hizo.

Este caso, hemos dicho, reafirma nuestra triste realidad. Y es que en el tanto algunos siguen insistiendo en que solo se pueden llevar adelante las iniciativas respecto de las cuáles hay un consenso pleno. Sin embargo, bajo ese esquema, todo termina en nada.

A veces, incluso, pareciera que se lanzan las iniciativas al aire como para medir sus posibilidades, aunque no se tenga la voluntad ni la determinación de seguir adelante con ello. En el mismo sector salud, tenemos el ejemplo del pretendido hospital de Desamparados, que en algún momento se dijo podría servir para aliviar tanto a la clínica del cantón como al Hospital San Juan de Dios.

Esta actitud debe cambiar. Las autoridades deben ser más serias en torno a las cuestiones que tienen que ver con quienes hacen uso de los servicios públicos. En ese contexto, es imperativo que la Caja y el Ministerio de Salud se aboquen a prever las necesidades futuras en el sector, como paso previo para calendarizar proyectos serios y realistas.


Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.
DIARIO EXTRALA PRENSA LIBRECANAL 42RADIO AMERICA