•Por fallo de la CIDH
Costa Rica huye de la polémica y el conflicto tras acusaciones de Ortega
Karina Alpízar Corella
kalpizar@prensalibre.co.cr
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El presidente Daniel Ortega afirmó que hubo influencia política en la decisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuando rechazó la denuncia por xenofobia en contra de Costa Rica.
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Un trago amargo para el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, resultó el rechazo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la denuncia por discriminación y xenofobia en contra de Costa Rica. El mandatario afirmó que en el fallo mediaron intereses políticos; al respecto la Cancillería costarricense negó la situación.
Ortega comentó que hubo influencia de Estados Unidos en el fallo de la CIDH a favor de nuestro país, el gobierno nicaragüense evalúa a cuáles instancias acudir para que se imparta justicia en un hecho que tiene atentas a millones de personas en todo el mundo por televisión.
En sus palabras, el presidente sandinista insistió en que el hecho fue brutal, por lo que no dudaba de que el gobierno norteamericano haya instrumentalizado a la Comisión, como en otras ocasiones, para favorecer a Costa Rica frente a un “verdadero crimen que se cometió a vista y paciencia de las autoridades costarricenses”.
Ortega advirtió que continuará buscando justicia para sus compatriotas Natividad Canda y José Ariel Silva, quienes murieron en circunstancias violentas en noviembre y diciembre de 2005.
Para el nicaragüense, el fallo de la CIDH respondió a la politización de una corte que “responde al final de cuentas a la politización de intereses, donde siempre ha estado la influencia del gobierno estadounidense”.
A palabras necias...
El peso de las palabras de Ortega no causó revuelo en el Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país. Por medio de un comunicado, el vicecanciller Edgar Ugalde indicó que Costa Rica es un Estado respetuoso y protector de los derechos fundamentales, por lo que voluntariamente ha aceptado sin reservas la competencia y jurisdicción de los írganos del Sistema Interamericano de Derechos Humanos; y en consecuencia, acepta y respeta sus decisiones y fallos.
Entonces en rechazo de la comunicación del Estado de Nicaragua, “Canda Mairena y Silva Urbina”, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconoció el pleno acceso a la justicia costarricense, cuyos recursos internos siempre estuvieron a disposición y no fueron agotados.
Ante las afirmaciones de supuestos intereses políticos, la Cancillería insiste en que nuestro país defiende la necesaria dependencia y autonomía de la cual deben gozar las instancias jurídicas regionales e internacionales, así como el respeto a la investidura, a la responsabilidad, a la imparcialidad y el compromiso con la sagrada misión de justicia de los honorables miembros de dichos entes y tribunales.
Ante las afirmaciones de Ortega relacionadas con la discriminación y maltrato a los nicaragüenses, la Cancillería insiste en que todos los habitantes sin importar el estatus migratorio, gozan de protección estatal y prestaciones públicas en materia de salud, ecuación y trabajo digno; muestra de ello es que pueden acceder a los tribunales de justicia para hacer valer la protección de sus derechos.
En ese sentido, el Ministerio insiste en que “la Comisión desestimó las acusaciones de discriminación y de retardo de justicia, al declarar como inexistentes esos alegatos del Estado de Nicaragua”.
“Ticos Nazis”
Las palabras del presidente Ortega encendieron las brasas del enfrentamiento entre nicaragüenses y costarricenses. Cerca de 22 artistas plásticos protestaron frente a las instalaciones del consulado de Costa Rica en ese país, para reclamar por la supuesta xenofobia entre ambas naciones.
Los protestantes colgaron sobre sus pechos “Estrellas de David” , símbolo de los judíos maltratados en la Segunda Guerra Mundial por los nazis, e inscribieron la palabra “nica” en lugar de “judío”. La idea de los manifestantes fue comparar el “maltrato que reciben sus compatriotas con la xenofobia nazi que llegó al extremo del exterminio de la población”.
El cónsul costarricense, Víctor Láscarez, recibió a los protestantes en su despacho, ahí negó por completo la situación denunciada por los artistas plásticos.
“El término xenofobia no lo acepto como hecho que se está dando en Costa Rica, porque en cada casa de un costarricense, en la mía o a la par, hay un nicaragüense y nos amamos y queremos”; destacó el diplomático.
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