• Por defender 21 años el ambiente
Conservacionistas fueron premiados por el INBio
• La asociación es la cuarta organización en recibir la distinción del Instituto Nacional de Biodiversidad.
Melvin Molina Bustos
mmolina@prensalibre.co.cr
Fotos: Daniel Rodríguez
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El premio del INBio, un oso hormiguero creado por el escultor José Sancho, lo recibieron Gerardo Céspedes y Carlos Muñoz, lo entregaron Rodrigo Gámez y el viceministro de Ambiente, Jorge Rodríguez.
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La labor de 21 años en defensa del medio ambiente y beneficio de la comunidad de Monteverde fue uno de los elementos fundamentales para que el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) otorgara a la Asociación Conservacionista de Monteverde (ACM) el Premio al Mérito en la Conservación de la Biodiversidad Costarricense.
La noticia fue dada a conocer días atrás a los ganadores y el martes anterior en las instalaciones del INBio, una representación de la ACM recibió personalmente el galardón.
Los rostros de estas personas sencillas, gente de campo con profundo amor por la naturaleza, se iluminó y con todo el derecho, cuando de manos de Rodrigo Gámez, presidente del INBio, recibieron el premio.
Carlos Muñoz, presidente ejecutivo de la ACM, aprovechó la entrega del galardón para hacer una breve reseña del trabajo de la asociación a lo largo de las dos últimas décadas.
Preservar, rehabilitar y conservar tierras son las razones de ser de la asociación que posee la reserva biológica de más tamaño en el país, con 22.500 hectáreas, llegando a colindar con comunidades cercanas al volcán Arenal, San Ramón y Montes de Oro.
Visión de futuro
El Bosque Eterno de los Niños es una de las iniciativas más ambiciosas de la ACM, una campaña por el rescate y reforestación de tierras en Monteverde, que logró traspasar las fronteras del país involucrando a niños en más de 40 países del mundo que aportan recursos para conservar ese pulmón de la tierra.
“Se protege un recurso importante de la humanidad, ahora gracias al tamaño del bosque se permite que muchas especies puedan subsistir, algunas de ellas son el quetzal, el jaguar o el pájaro campana. Mucho del éxito depende del trabajo que hacemos en nuestro entorno”, detalló Muñoz.
Como parte de los esfuerzos que continúa realizando, la ACM trabaja para que la reserva llegue a ser reconocida como patrimonio de la humanidad por la Unesco.
Para la presidenta de la junta directiva de la Asociación Conservacionista de Monteverde, la doctora Julia Matamoros, la clave en el buen trabajo que se les reconoce con el premio está en la perseverancia con la visión que tienen, la dedicación con que trabaja cada asociado y voluntario y el respeto profundo que tienen por los donantes de fondos, quienes hacen posible ese sueño.
En la actualidad son 60 socios activos y muchos voluntarios que trabajan en los distintos programas desde preservación a educación.
Dedicación
El jurado lo integraron personas ajenas al personal del INBio, entre ellos Gerardo Budwoski, Luko Hilje, Amos Bien, Juan Carlos Crespo y Sergio Salas.
Durante la ceremonia de entrega del premio, Juan Carlos Crespo explicó que valores como una dedicación por la conservación demostrada, un efecto multiplicador para que otros se sumen a sus iniciativas y ofrecer un modelo innovador son las principales razones por las que decidieron entregarles el premio.
Además, los miembros del jurado hicieron entrega de una mención a la fundación Promar, que trabaja en ambas costas del país, principalmente con las poblaciones de cetáceos como ballenas y delfines.
Javier Rodríguez, presidente de la asociación, explicó que el tiempo de trabajo es corto pero ha sido un largo camino para ellos y que cualquier apoyo siempre es bien recibido, porque los cetáceos son un grupo un poco olvidado.
Desde su fundación en 1998, trabajan en ambos mares concentrando esfuerzos, “principalmente trabajamos desde playa Dominical en hasta el Golfo Dulce en la educación y capacitación de turismo de observación de ballenas responsable y turismo sostenible”, detalló Rodríguez.
En el campo de la investigación realizan trabajos para conocer mucho mejor el uso del habitat que las ballenas jorobazas hacen en sus viajes a las costas costarricenses, además de ser parte de los esfuerzos por evitar que la comisión ballenera internacional apruebe la cacería de ballenas.
El premio del INBio se entrega bianualmente en dos categorías de forma alternada, personas e instituciones. En este 2007 se recibieron diez candidaturas.
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