• Reprimirlo es un engaño que falla
Exteriorice el sufrimiento
• En terapias con psicoanalistas las personas, por medio de sus relatos, regresan a su infancia y en la mayoría de los casos encuentran aquello que les causa dolor.
Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Foto: Juan Carlos Rubí
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La psicoanalista Silvia Orlich dijo que la mejor técnica para dejar de sufrir es exteriorizarlo y no reprimirlo, por medio del psicoanálisis esto se logra.
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Algunos sufrimientos que causan dolor en el alma son muchas veces reprimidos por la persona para no provocar más sentimientos encontrados pero se anidan en el cuerpo causando una carga emocional que afecta también la parte física.
Por medio de los mismos relatos de la persona, ésta logra regresar a su infancia y en la mayoría de las ocasiones en encontrar lo que les causa dolor y sufrimiento ya que en esta etapa pueden haber demandas o carencias que afectan su condición.
Reprimir el sufrimiento no es una buena solución porque lo que está reprimido no está muerto y por el contrario permanece inconsciente dentro de la persona provocando angustia y hasta afectándola físicamente.
La psicoanálisis permite que el paciente regrese a ese período y haga una asociación de su padecimiento actual con algo del pasado para descubrir significados inconscientes, es decir, ligar la queja con la historia personal.
La psicoanalista Silvia Orlich explicó que es inevitable que alguien, en sesiones de terapia, no regrese a tiempos anteriores pues lo que uno es hoy es el resultado de las huellas que se han marcado en el pasado.
Estas terapias son regresiones involuntarias y son muy distintas a las regresiones intencionales donde por medio de la hipnosis el paciente regresa a su infancia, e incluso se dice que a vidas pasadas pero esta es otra rama del psicoanálisis.
“Tiene que haber síntomas cuando se tiene un conflicto interno que se manifiesta. En hora buena se da un síntoma porque de esta forma se puede resolver el problema. Muchas veces la persona sufre vivencias traumáticas y la represión viene al auxilio”, dijo la especialista.
“La represión es un engaño necesario pero fallido”, sentenció.
Dolor
Durante las sesiones la persona no tiene que recordar todo su pasado, sino lo que está reprimido, lo que no se quiere recordar y encontrar los puntos de conflicto y tratar de hacer una resignificación y redituarse en la historia.
“El psicoanálisis se da a nivel de palabra, que la persona se pronuncie ante su historia y hable de su dolor. Entre más doloroso y amenazante es algo más difícil es ponerlo en palabras”, indicó Orclich.
“La persona retorna inconscientemente para asociar a cosas anteriores, la palabra nos vincula con la historia que tenemos atrás”, agregó.
Según dijo la experta, el peor engaño es pensar que si no se habla de aquello doloroso se olvida pero realmente lo que da resultado es expresar el sufrimiento y hablarlo porque el silencio y la soledad lo hacen más pesado con el paso de los años.
“Hay que darle lugar al sufrimiento en vez de evitarlo. Para curar se tiene que sufrir, cuando se habla y se determina lo que causa dolor la persona se reposiciona ante su historia y hay una liberación de energía”, aseguró Orlich.
Cuando se habla de cosas dolorosas de la infancia se tiene el error de pensar que los padres son los responsables de eso cuando, según la especialista, no siempre es así ya que uno mismo es el autor de la construcción de su propia historia y conflictos.
“El fin es que la persona puede descubrir y armar la lógica de su vida cotidiana, que ligue de lo que se queja y le produce dolor con su historia personal”, recalcó.
Este proceso no se da solo en una sesión, a veces es un largo camino que incluso puede tardar años pero todo depende de la persona y de su ritmo de apertura a hablar de lo que le produce dolor. Algunas necesidades físicas se fundamentan en la infancia y hay puntos inconscientes que hacen sufrir.
El psicoanálisis nació a finales de 1895 por Sigmund Freud, quien descubre la lógica del inconsciente tiene presencia en la vida diaria.
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