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San José, Costa Rica, Sábado 3 de noviembre de 2007, 17:38:38.

Editorial

Ayudas o subsidios temporales

El ministro de Vivienda, Fernando Zumbado, quien pese a estar al frente de un Ministerio sin cartera sigue siendo el rector del Área Social del Gobierno, ha dicho que los aportes económicos directos que hace la administración a las familias pobres debe ser temporal. De inmediato, estima en cinco años el plazo de vigencia de ese beneficio.

Agrega que, después de esto, las familias deberían encarar por cuenta propia la construcción de su futuro y esto justificaría la decisión de cortar las asistencias.

Las manifestaciones del ministro Zumbado fueron en respuesta a una serie de interrogantes que lanzó LA PRENSA LIBRE después de que este confirmara que, de no haberse incluido esas ayudas en el cálculo de los ingresos de las familias más pobres, la caída en el nivel de pobreza que reportó el Instituto de Estadística y Censos (INEC) esta semana no habría sido de un 3,5%, sino de un 2,1%.

Este punto, del que ya nos ocupamos ayer, tiene sus particularidades, pues deja en el aire una interrogante sobre las verdaderas posibilidades de dar continuidad a la mejora reportada para los registros. Si lo ligamos con los criterios externados por Zumbado, entonces las dudas crecen en torno a la verdadera situación del país.

Esto no tiene que ver con ningún tipo de cuestionamiento hacia el INEC o a los criterios aplicados en la medición. Pero sí es imperativo advertir que, en cuatro años, podríamos encontrarnos frente a un retroceso en las cifras que se explicaría precisamente por lo que apuntamos aquí hoy.

Si, a tono con lo que dice Zumbado, se llegan a suspender las ayudas económicas directas del Gobierno hacia las familias pobres en cuatro años, esas familias podrían volver a caer bajo la línea de pobreza. Porque, en muchos casos, el dinero está destinado a adolescentes que apenas inician la secundaria y para entonces no se habrán preparado en ninguna profesión. Esto implica que sus posibilidades de acceder a un buen trabajo no son firmes.

Es un dilema que el Gobierno tendrá que resolver de alguna manera. Le queda poco más de dos años y medio para lograrlo, porque si no hay un avance en esta línea, daría la impresión de que se acomodaron las cosas para que las cifras fuesen positivas durante la actual administración, sin importar lo que realmente pase en el país.

Desde esta perspectiva, puede pensarse también que el Gobierno se metió en una camisa de fuerza que determinará los pasos que pueda dar de aquí en adelante, toda vez que su reto ahora es consolidar la reducción en los niveles de pobreza.

En ese contexto, la actitud asumida por el presidente de la República, Óscar Arias, cuando se le preguntó cuál sería una nueva meta del Gobierno en lo que resta de su administración, se podría entender como un ejercicio de cautela, pero al mismo tiempo se constituye en una llamada de atención sobre lo que ha de venir.

Todo esto es de trascendental importancia en el tanto, como decíamos ayer, al final de cuentas lo importante aquí son las personas que constituyen este país y que deben ser el objetivo de toda política, más allá de las cifras.


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