Fundada en los tiempos cuando en el Congreso los diputados no se tenían que enfrentar al irrespeto y los insultos de un público incorforme con la gestión legislativa.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
SER ROCO O ROCOLO
Estos adjetivos despectivos,
merecen ponerles mucha atención.
La crisis de valores que sufre nuestro
país requiere de voces vigilantes y
protectoras que pongan al anciano en el sitial de honor que le es propio,
y al viejo darle la atención amorosa que sus achaques y decrepitud
claman.
Es necesario, para que semánticamente
nos entendamos, que ser viejo se
refiere a la edad. Ser anciano a las
cualidades del espíritu.
Así, el viejo tiene achaques,
el anciano experiencia. El viejo es
raro, extravagante gruñón, egoísta.
El anciano es discreto, prudente,
previsor, resignado. El viejo es el
censor mortificador de la juventud,
de ahí que se le califique
despectivamente. El anciano es guía
y maestro de los jóvenes.
Así que decimos las canas
venerables del anciano, no del viejo. Los achaques de la vejez, no de la
ancianidad. La vejez se teme.
La ancianidad se venera.
La Escritura Sagrada nos habla de
consejos de ancianos. Nadie nos habla
de consejos de viejos ni tales consejos
pueden existir dando a la voz viejo, su
sentido lógico y natural.
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