• Río Frío de Sarapiquí
Nieto mata a abuelo de un escopetazo
Sylvia Núñez Chaves
snunez@prensalibre.co.cr
Fotos: Alfonso Gätjens, corresponsal
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Víctor Julio Solís Ramírez murió en el corredor de su casa, luego de ser baleado por su nieto de cuatro años.
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Un pequeño de cuatro años acabó con la vida de su abuelo sin saber lo que hacía. El menor jugaba con una escopeta dentro de su casa y accidentalmente baleó al hombre en el pecho, provocándole la muerte casi de manera instantánea.
La víctima, identificada como Víctor Julio Solís Ramírez, de 54 años, se encontraba cuidando a su nieto en su vivienda, en Finca II de Río Frío de Sarapiquí, la noche del martes cuando se dio el hecho.
Al parecer, el niño habría tomado la escopeta del abuelo para jugar y cuando Solís lo descubrió, tras el susto jaló el gatillo y detonó el arma.
Ambos estaban en la sala del inmueble y una vez ocurrida la tragedia, el adulto mayor caminó hacia el corredor para pedir ayuda, pero en el trayecto tropezó con una maceta y cayó de frente contra el piso.
Cuando los vecinos se percataron de la situación, el pequeño estaba llorando a un lado del cuerpo de su abuelo, quien dejaba un rastro de sangre sobre el piso.
A los pocos minutos, una unidad de la Cruz Roja de Sarapiquí se trasladó hasta el sitio y encontró a la víctima sin signos vitales.
Según informaron los socorristas, el disparo fue muy cerca del corazón, lo que hizo que la bala fuera fulminante.
Un hermano del ahora occiso, de nombre Àlvaro Solís, comentó a LA PRENSA LIBRE que el menor acostumbraba tomar el rifle creyendo que era de juguete y que ya le habían advertido a Víctor Julio que la escondiera o que la colocara en un sitio donde el menor no la alcanzara.
El oficial Álvaro López González, de la Fuerza Pública de Sarapiquí, se hizo cargo de custodiar la escena mientras llegaban los agentes judiciales.
Flor Gómez Vargas, esposa del fallecido, no podía creer lo ocurrido, ya que jamás imaginaron que el rifle estuviera cargado, pues casi nunca lo estaba.
Solís Ramírez estaba casado desde hace 26 años y tenía cuatro hijos con edades de 25, 22, 18 y 15 años.
Además, se dedicaba a la agricultura y trabajaba en una carnicería de la zona, por lo cual era muy conocido en el cantón. Anteriormente vivió por muchos años en Agua Zarcas de San Carlos.
Ahora sus familiares están a la espera de que les entreguen el cuerpo en la morgue judicial, en San Joaquín de Flores, Heredia, para sepultarlo en su natal San Carlos.
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