Editorial
Reflexión y cambio urgentes
Un grupo de dirigentes de varias organizaciones que venían defendiendo el rechazo al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos está promoviendo la tesis de que se deben desconocer los resultados del referéndum que tuvo lugar en el país el pasado domingo siete de octubre, en relación con ese tema.
Y, en la misma línea, impulsan una iniciativa tendiente a tratar de bloquear el trámite de los proyectos de Ley de Implementación que se requieren para que el país pueda ingresar de manera efectiva al Tratado.
Argumentan, para fundamentar su posición, que el resultado del referéndum fue alcanzando “ilegítimamente y en condiciones de violación de las normas democráticas básicas de equidad, transparencia, libertad y justicia”.
El primer gran problema en una postura como es que no se puede desconocer el resultado del referéndum. Y no se puede, porque no están cuestionando el conteo de los votos ni están asumiendo que se haya llevado gente a votar a la fuerza por el Sí. Más bien, se están alegando violaciones a las regulaciones relativas a no hacer campaña durante los dos días previos a la consulta popular, y a otras situaciones que se habrían presentado en el
transcurso de la campaña.
Estos últimos problemas si es que los hubo realmente- no fueron denunciados de manera oportuna por quienes ahora quieren pasar por encima del resultado de la elección. Y, aunque ahora comienzan a escucharse entre ellos voces que advierten no haber estado nunca de acuerdo con que el tema del Tratado fuese llevado a un referéndum, lo cierto del caso es que, a fin de cuentas, esos mismos grupos se aliaron con los sectores que sí querían consulta.
Una lectura fina de la situación hace pensar que, en realidad, nunca estuvieron interesados en el referéndum, sino que solo buscaban un mecanismo que les permitiera llegar al primero de marzo del año entrante sin que el país se hubiese pronunciado sobre el tema. Quizá por ello, siempre insistieron en que el único referéndum que debía darse era aquel que fuese convocado a través de la
recolección de firmas entre el electorado.
Es importante para el país que estos dirigentes reflexionen, y se den cuenta, de una vez por todas, que su lucha no puede salirse de los cauces normales. Que no es a través del cuestionamiento permanente a la institucionalidad costarricense como van a lograr que sus ideas triunfen. Que no se pueden dar el lujo de incurrir en aquellas prácticas que ellos mismos cuestionan, y terminar imponiendo sus criterios a todos solo porque sí.
El país no puede avanzar su esa es la senda. Además, es necesario que los dirigentes de estos grupos entiendan que la acción política se debe desarrollar a través de los partidos políticos. Y aquí hay un punto trascendental: están perdiendo apoyo de las organizaciones políticas con las que se aliaron en la lucha contra el TLC. En estos partidos, ha costado, sí, están entendiendo que el ejercicio democrático es así y que algunas veces se gana y otras veces se pierde, pero la vida sigue.
La reflexión y la corrección del rumbo deben llegar pronto, antes de que las cosas se salgan de control.
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