Editorial
Negocios confusos e inconclusos
El Gobierno debe ser eficiente en su labor de administrar los asuntos del Estado. Esta premisa elemental le da sentido a esa práctica de pedir a los ciudadanos su concurso para establecer ese Gobierno.
Pero en el caso costarricense, a pesar de nuestra larga vida institucional, pareciera que estas cuestiones o no son importantes o no se comprenden.
Esta semana LA PRENSA LIBRE ha dado a conocer dos casos de situaciones inconclusas desde hace ya muchos años, que son ejemplos patentes de esa realidad.
El primero tiene que ver con el traspaso de un terreno del Gobierno al Liceo de Costa Rica, proceso que inició desde 1974, pero que todavía no concluye.
Al parecer, cuando se decidió el traspaso, se previó que se haría efectivo una vez que el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) consiguiera un nuevo lugar donde guardar la maquinaria que dejaba allí.
Ante semejante facilidad, las autoridades del MOPT nunca se preocuparon por buscar nuevos horizontes. Hoy día no solo su maquinaria sino incluso algunas oficinas siguen en terrenos del Liceo de Costa Rica.
El otro asunto tiene que ver con el cierre técnico del Relleno Sanitario de Río Azul, y la responsabilidad se la dividen el Ministerio de Salud Pública y una de esas entidades que se han terminado por crear, pero no de definir, por lo cual nunca se llega a tener claro si son públicos, privados o híbridos, como es la Federación de Municipalidades del Este (Fedemur).
Pese a que ese cierre debió concretarse hace más de diez años, todavía no se da y solo se pudo cerrar el lugar gracias a un mandato de la Sala Constitucional. Ya de frente a este escenario, la Federación, que fue contratada para llevar adelante el cierre, ahora acusa al Ministerio de poner en riesgo la salud de las personas al no haber permitido la culminación del proceso. Pero esto viene justo de una empresa que nunca hizo la tarea que se le encomendó.
De hecho, en Río Azul se siguió recibiendo basura hasta el propio día del cierre y no hubo una gestión de ninguna de las partes por establecer una alternativa real. Esta llegó de parte de una empresa privada, pero a la fecha siguen pendientes varios asuntos para que se pueda consolidar la apertura del nuevo relleno, ubicado en Aserrí.
Estas cuestiones contienen lecciones que debemos aprender. Si no lo hacemos, seguiremos en lo mismo de siempre, con instituciones y autoridades apenas dedicadas a “administrar” problemas, en lugar de solucionarlos. Ese esquema no conviene a nadie.
Es obvio, sí, que el trabajo que se requiere para cambiar esta triste realidad es muy extenso. Si no que lo digan los miembros del Concejo Municipal de San José, que a propósito de una salida del país del alcalde, Johnny Araya, designaron en dos momentos distintos a dos personas distintas para fungir como alcaldes interinos. Por dicha se dieron cuenta un par de días antes de que se produjera el relevo y tomaron otro acuerdo para poner las cosas en orden.
|