• Desórdenes temporomandibulares
Problemas en mandíbula provocan severos dolores
• Estos padecimientos se producen por un daño en la articulación ubicada entre el cráneo y la mandíbula.
Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Fotos: Luis Morales Castro
 |
La articulación entre el cráneo y la mandíbula puede dar problemas y producir dolor.
|
Dolores de cabeza, cuello u hombros pueden tratarse de problemas en la articulación ubicada entre el cráneo y la mandíbula lo cual se denomina desórdenes temporomandibulares que producen mucho malestar a quien los padece.
El nombre de este mal proviene de dos estructuras del cuerpo que son el hueso temporal ubicado en el cráneo y la mandíbula. Al producirse algún desajuste en esa zona es cuando aparecen los dolores que muchas veces pueden confundirse con otras enfermedades como la migraña.
El especialista en dolor orofacial y desórdenes temporomandibulares del Hospital Cima, Luis Enrique Gómez Ávila, explicó que entre las dos articulaciones existe un disco que es el responsable de se pueda mover la boca en un movimiento de traslación.
“En algunos casos hay problemas en el disco por lo que no se puede hacer bien el movimiento y la mandíbula queda trabada. También pueden presentarse problemas de artritis que atacan la articulación, pueden presentarse tumores pero son menos frecuentes”, explicó Gómez.
Dolor
El dolor que se produce por estos desórdenes es muy intenso y este puede deberse también a que en la cabeza hay un tronco nervioso llamado “nervio trigémino” que tiene tres ramificaciones; una en la frente, otra el maxilar y la última en la mandíbula.
“Todas las piezas dentales, la córnea, la piel de la cara, los tejidos dentro de la nariz y la boca como la encía, lengua y distintos tejidos tienen enervación de ese nervio, por eso el dolor se puede confundir, puede ser migraña o un grupo de dolores que siendo aún la articulación el sitio de dolor puede originarse en otro lado ”, afirmó el especialista.
Los propios de la articulación pueden ser los inflamatorios cuando por alguna razón como un bostezo grande o comer algo de gran tamaño, se lastima la articulación y se inflama.
El especialista dijo que una mujer adulta debe ser capaz de abrir la boca entre 40 y 45 milímetros y el hombre entre 50 y 55 milímetros. El problema surge cuando se pierde la movilidad de la boca que generalmente ocurre por el disco que se desplaza.
Más delicadas
Los trastornos o desórdenes temporomandibualres afectan en su mayoría a mujeres jóvenes entre los 15 y 45 años. El primer síntoma que aparece es el ruido, este luego desaparece y se inicia el dolor y luego se presenta la dificultad para abrir la boca.
Para Gómez son más frecuentes en ellas porque el tamaño del hueso de las mujeres en comparación a los hombres es diferente pero que, la articulación se mueve más en la población femenina.
Además, según el médico, en la mujer hay estructuras que interactúan con las hormonas por lo que tendrían algún funcionamiento en la articulación, por ello cuando ocurren algunas alteraciones hormonales podrían influir en algún problema con esa zona del rostro.
En Estados Unidos se estima que entre un 5% ó 410% de la población padece en algún momento de la vida un trastorno temporomandibular, cifra que puede ser muy similar en nuestro país.
Gómez indicó que el factor que más influye en estos problemas es el trauma, como golpes, caídas, estiramientos y golpes directos principalmente, aunque también puede deberse a lesiones que se hayan producido de forma indirecta.
Incluso algunos instrumentos musicales pueden provocar lesiones, al cantar, comer o realizar una actividad de carácter sexual, todo lo que tiene que ver con abrir la boca más de la cuenta puede originar un problema en la articulación o la mandíbula.
Diagnóstico
Como el dolor se puede confundir es necesario realizar una evaluación profunda para dar un diagnóstico certero. Es indispensable hacer una historia clínica y una valoración del paciente donde se examine la articulación basada en la movilidad, presencia o no del dolor al movimiento de palpar y el escuchar ruidos en el área.
El tratamiento puede ser farmacológico, es decir, administrar analgésicos o antiinflamatorios para disminuir el dolor y la inflamación que pudiera tener la articulación, así como relajantes musculares.
También el paciente debe recibir medicina física como terapias con calor o frío en diferentes formas ya sea con compresas, pañitos o geles, puede ser aplicación de hielo directo, cremas o sprays.
Las técnicas de estimulación eléctrica son recomendables para estos trastornos, además se le enseña al paciente a tener cambios postulares como el saber sentarse, dormir bien y comer para evitar algunas lesiones que pudieran presentarse.
De acuerdo al diagnóstico podrían utilizarse aparatos llamados ortosis que producen algunos cambios en la articulación. Existen algunas técnicas quirúrgicas como la artroscopia de articulación, sin embargo son poco realizadas.
|