Editorial
Sumas y restas fiscales
Ni los economistas se ponen de acuerdo. Es cierto. Pero cada vez son más los que consideran que no son necesarios nuevos impuestos para superar las limitaciones presupuestarias del Gobierno.
Es un planteamiento que hemos venido defendiendo en LA PRENSA LIBRE, porque no concebimos cómo es posible que se pretenda establecer nuevos impuestos mientras no se cobran los que ya existen.
No se trata de hacer números fáciles. De hecho, siempre hemos señalado dudas en torno a los cálculos que hace, por ejemplo, la Contraloría General de la República, en torno a la evasión de impuestos. Las cifras parecen, de repente, astronómicas, pero más que eso no está claro en qué se basan los especialistas de esa institución para llegar a ellos. Más allá de esa observación, siempre ha quedado la sensación de que no se ha hecho lo necesario en materia de recaudación. Y los números que ha ofrecido mes a mes el Ministerio de Hacienda en el último medio año simplemente contribuye a reforzar esa idea. En ese periodo, se ha registrado de manera sucesiva superávit en el Gobierno Central, cosa impensable no hace mucho para quienes han pasado por esa dependencia.
Curiosamente, ese cambio en la situación se da pese a que el Gobierno está desarrollando varios proyectos como un amplio programa de mantenimiento vial, o las ayudas en el marco del plan Avancemos, para citar solo dos cuestiones.
A la par de ello, se están girando los recursos correspondientes al Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), que a su vez está desarrollando varios proyectos de mejoramiento en diversos puntos del país.
Como si fuera poco, allí están los dineros que corresponden a las municipalidades, que más bien no han podido ejecutar todos los recursos, a falta de capacidad para ello.
Al margen de esto, hay que señalar el hecho de que el Gobierno no haya avanzado de manera sostenida en la eliminación o simplificación del trámites, lo cual redundaría en la eliminación de algunas oficinas dedicadas de manera exclusiva a acciones en esta línea. Por allí seguimos pensando que hay instituciones que, en realidad, sobran, de tal manera que se podrían eliminar sin que pase absolutamente nada malo. Algunas de ellas, más bien, han abierto portillos para que funcionarios públicos inescrupulosos, de esos que siempre aparecen en todas partes, hagan grandes negocios personales a costa de la hacienda pública.
Tenemos muy claro que, en alguna medida, la excelente situación fiscal de estos meses es consecuencia, también, de la caída en las tasas de interés, debido a una mejora global en la situación macroeconómica. Pero esto solo reafirma que por años hubo cosas que no se estaban haciendo bien. Es más, históricamente se habían atribuido las complicaciones fiscales a los altos precios del petróleo. Hoy estos se ubican en niveles que nadie podía suponer hace pocos años alrededor de $90 por barril y la situación sigue siendo manejable.
Esto también reafirma que es cuestión de avanzar por la vía correcta, en lugar de seguir la opción fácil de cobrar más impuestos a quienes los pagan.
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