Fundada en los tiempos cuando los vecinos de una poblada comunidad capitalina no estaban atemorizados por montañas de basura en sus aceras plagadas de ratas, zancudos y moscos.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Adiós mis flores
Para los estudiosos de nuestra
historia patria, les traigo a la memoria,
la llegada a Costa Rica de aquellos
valerosos y sacrificados italianos,
venidos a nuestras tierras, unos desde
Colonia, otros de Modena y los más de la provincia de Mantova, y entre
ellos, un grupo importante con
definitivo arraigo de costarricenses,
venidos de Ostilia
El personaje de nuestra historia,
acostumbrado como se estilaba
en su país a tener al frente de sus
casas jardineras y terrazas cuajadas
de flores, con gran primor y
resultados exitosos, logró coronar
aquel deseo que le acercaba a su
cultura y buenas costumbres.
Pero, “ete” aquí que no contaba
con la vaca del vecino, que sin ser vaca loca, pero sí como buena
hembra, amante de las flores, dio
cuenta de ellas “en un santiamén”
para desesperación y pena del cuitado,
que al ver semejante desaguisado
exclamó: -¡Addio i miei fiori!
que en buen castellano quiere decir:
-¡Adiós mis flores!.
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