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San José, Costa Rica, Viernes 7 de setiembre de 2007, 08:37:52.

• Embarazo en menores

Vidas cambiaron radicalmente al pasar de ser niñas a madres

• El programa “Reciclando esperanzas” les brinda apoyo en muchas áreas para que puedan salir adelante, a pesar de las difíciles situaciones que viven.

• El 20% de los embarazos corresponde a madres adolescentes. Según datos del PANI, en 2005 había 14.256 adolescentes madres, 454 menores de 15 años y 13.802 con edad entre 15 y 19 años.

Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Fotos: Luis Morales

“Karla” de 17 años, quedó embarazada cuanto tenía apenas 14 años.
Su llanto era desgarrador y su relato podía conmover a cualquiera que la escuchara. Aquella tarde, la pequeña niña que aparentaba cuando mucho 12 años, le decía a alguien por el teléfono que parecía estar embarazada y que, por favor, no la abandonara, su dolor dejaba ver que las súplicas no eran escuchadas.

Aunque suene cruel, gracias a la situación de esta niña Patricia Porras pudo no solo auxiliarla a ella, sino también comprometerse por el resto de su vida a ayudar a menores que estuvieran en una situación similar y pudieran a pesar de lo difícil que puede resultar ser madre, aún siendo niñas, a que puedan salir adelante.

A partir de que Porras escuchó a la menor en esa cabina telefónica en San Francisco de Dos Ríos hace 21 años, creó el programa “Reciclando esperanzas”, con el fin de que las menores contaran con apoyo económico, psicológico e incluso que pudieran estar acompañadas durante el parto.

“He atendido a más de cinco mil niñas menores de 14 años. Les acompaño en el parto, se les da seguimiento en su control prenatal gracias a los servicios de la Caja que son muy bueno, se les ayuda con cuadernos, pañales, leche y otras cosas que pudieran necesitar”, dijo Porras.

Progreso

Debido a esta situación, muchas de las menores debieron abandonar sus estudios de primaria o secundaria, por lo que algunas no saben leer ni escribir; por ello, gracias a la ayuda de otros voluntarios, generalmente estudiantes, les imparten clases para que no dejen de estudiar.

Además, ese paso de ser niñas a ser madres es realmente difícil pues muchas fueron abandonadas por sus parejas (la mayoría hombre mayores que ellas que se aprovecharon de su condición de vulnerabilidad) o peor aún, violadas por algún familiar o conocido, por lo que el golpe es duro desde cualquier arista.

Por esto, todo los lunes se reúnen para hablar sobre un tema específico de crecimiento para ellas como por ejemplo la autoestima, la valoración de ellas mismas y hasta darles valor de denunciar cuando la situación amerita.

También se les imparte otros cursos como de belleza, maquillaje, arreglos florales a partir de vegetales y en ocasiones realizan paseos con el objetivo de que las menores se distraigan, pues al fin y al cabo no dejan de ser niñas que tienen todo el derecho a disfrutar al menos un poco de su etapa. El programa vive de las donaciones y del apoyo de profesionales en diversas ramas y las adolescentes son remitidas casi siempre por el consejo de otros que han escuchado o han sido parte del programa.

“Cuando llevé a la niña que encontré en el teléfono a control prenatal, vi muchas caritas pequeñas en el hospital y pensé que era bueno y necesario ayudar a otras niñas. Me siento agradecida con la vida, no me apego a la parte económica sino en general, a que sigan adelante”, afirmó Porras.

¿Qué falla?

De acuerdo a la experiencia de Porras y a las cientos de situaciones que ha podido ver en estas dos décadas de apoyo a niñas y adolescentes embarazadas, lo que más influye es la desintegración familiar pero también, la falta de educación sexual en los menores, tanto hombres como mujeres.

“Lo más importante, más que la escuela es la familia, si no se tiene forma de contar con ella qué podemos esperar”, se preguntó la fundadora del programa.

Para Porras, la mejor manera de prevenir los embarazos en adolescentes es hablar tempranamente y de forma natural sobre el impacto que tiene las relaciones sexuales sobre la vida de una persona; es decir, educar a un menor sobre la sexualidad, pero además de ello, a advertirle que no debe permitir que le toquen sus partes íntimas y que, de ser así a pesar de las amenazas que puedan recibir lo denuncien.

“Es un aliciente ver que las niñas pueden convertirse en buenas madres, pero si no se les ayuda, no podrán salir adelante, debe ser con disciplina pero también con amor, el amor a uno lo lleva a cumplir cualquier meta”, recalcó la “madre” de las niñas.

Por su parte Rocío Solís, directora de la Oficina de la Niñez y Adolescencia del Ministerio de Educación (MEP), explicó que el sistema educativo trabaja fuerte en el tema de la sexualidad de una forma integral, pero que además, el trabajo debe comenzar en el seno familiar.

Niñas cuidando niños

Cada vez son más las niñas y adolescentes que quedan embarazadas. Según datos proporcionados por el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), el 20% de los embarazos corresponde a madres adolescentes y entre 1999 y 2005, los nacimientos de madres adolescentes han estado entre 14 mil y 16 mil.

Las estadísticas del Patronato indican que en 2005 había 14.256 adolescentes madres, 454 menores de 15 años y 13.802 con edades entre 15 y 19 años.

Las niñas o adolescentes que quedan embarazadas atraviesan por una difícil situación, muchas veces (sobre todo en niñas) ni siquiera están conscientes de lo que está pasando con ellas porque los cambios son físicos, emocionales y su niñez inevitablemente deja de serlo de un momento a otro.

“Es un cambio rotundo en los estilos de vida que están acostumbradas a llevar, muchas tienen una carga de culpabilidad porque la misma sociedad se encarga de culpabilizarlas como si hubieran cometido algo malo y las recriminan”, afirmó Solís.

Daño emocional

Para la también psicóloga infantil, un embarazo afecta sobre todo la parte emocional porque las niñas están viviendo apenas un proceso de formación, pero por lo general son abandonadas por sus parejas, por sus familias y criticada por los demás por lo que se deprimen y se sienten realmente mal.

“La comunicación dentro de la familia no era la mejor y eso hace que busquen afuera el afecto, a esas personas que les prestan atención pero que casi siempre son mayores que las envuelven fácilmente. La familia es el principal eje para prevenir un embarazo así como la comunicación clara entre sus miembros”, aseveró la especialista.

Según agregó, a nivel institucional se han emprendido muchos programas y campañas con el fin de brindar información preventiva sobre embarazos, pero más que eso sobre las consecuencias de tener relaciones sexuales en edad temprana y sin pensar.

“Las muchachas no se embarazan de sus iguales, sino de personas mayores, en menores de 15 años se ve como violación”, afirmó Solís.

“Mi hijo es lo más grande que Dios me dio”

“Karla” de 17 años y vecina de Desamparados, conoció al papá de su hijo cuando tenía 14 años pues él trabaja frente donde ella ya que al salir del colegio debía laborar para ayudar a su familia.

A los seis meses quedó embarazada y tuvo que salir del colegio. A diferencia de otras, “Karla” corrió con mejor suerte pues el joven no la abandonó y hasta el día de hoy le ayuda con las cosas del menor.

“Mi mamá se enojó mucho conmigo porque tuve que dejar el colegio y casi durante seis meses no me habló para nada. Había gente que hablaba de mí y mis amigas me dejaron de hablar. Mi hijo es lo más grande que Dios me dio y haré lo posible por darle todo lo mejor”, aseguró la joven.

Doble dolor

Desde antes de los nueve años, “Yensy” era abusada por su propio padre pero ella nunca dijo nada por temor debido a las amenazas que le decía en las que le advertía que si le comentaba algo a alguien la separaría de su madre.

Los constantes abusos hicieron que un día, la pequeña niña vomitara, se sintiera mareada y con un poco más de peso por eso le hicieron un examen de sangre que dio como resultado cuatro meses de embarazo.

“Me dolió mucho porque quería jugar y no podía, nunca podría ser la misma de antes. No entendía nada de lo que estaba pasando pero cuando la bebé nació me di cuenta de lo que ocurrió. Al principio no la quería ver y la rechacé pero luego la acepté y la quiero.

Yo aconsejo a las jóvenes que sigan adelante y no aborten, porque a pesar de todo Dios estará con ellas”, dijo “Yensy” de ahora 14 años y quien está estudiando el tercer grado de escuela. Su padre descuenta una larga condena en prisión.

Engaño

El “cariño” y el “amor” con el que un hombre de 43 años y casado sedujo a “María” y la hizo tener relaciones con él porque le aseguraba que la amaba y que estaba enamorada de ella, una adolescente de 15 años.

“Cuando se dio cuenta me dejó sola. Mi mamá y mis hermanos sufrieron mucho. Un día mi hermano me pegó una patada estando embarazada y casi pierdo al bebé. Recibí el apoyo de otra familia que me ayudó. Nunca me hablaron de educación sexual ni sabía cómo ponerme una toalla”, explica “María” quien tuvo poco después otra hija de la misma forma.

Niñas madres

• El 20% de los embarazos corresponde a madres adolescentes.

• Entre 1999 y 2005, los nacimientos de madres adolescentes han estado entre 14 mil y 16 mil.

• En 2005 había 14.256 adolescentes madres, 454 menores de 15 años y 13.802 con edades entre los 15 y 19 años.

Fuente: Patronato Nacional de la Infancia (PANI).


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