Fundada en los tiempos cuando un humilde equipo de fútbol recién ingresado a primera, no derrotaba a uno de los equipos de más rango deportivo del país.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
LA SACA
Muchas novelas costumbristas
se escribieron hablándonos de la
“SACA DE GUARO” quizá por ser
un ente cultural que ha producido muchas
desavenencias hogareñas, crímenes y otros
desbarajustes de índole social, cuando
nuestro taimado campesino aprendió hacer fábricas clandestinas de “guaro”.
De la destilación se dice que la
primera noticia que se tiene procede
de Dioscórides médico siciliano
contemporáneo de Tiberio, quien habla
del aparato propio para la destilación,
al que le dio el nombre de “ambic”
(vaso griego) y al que los alquimistas
árabes ante pusieron otra palabra “al”,
formando “al ambic”, de donde deriva alambique.
El aguardiente como se le llamó a
este destilado en principio, fue que por
medio de ensayos experimentando con
vino en sus labotarios, descubrieron esta
bebida embriagante a la que llamaron
“aquam vitae” (agua de la vida) y
aquam ardentum (agua que arde).
Así es que: “guaro de contrabando”,
“aguardiente”, “chirrite”, “guaro de
cabeza” o simplemente “contrabando”,
son para el costarricense “tarjeta de oro”,
el recuerdo sublime de borracheras al
margen de la ley y, para el joven de hoy,
una etapa superada donde impera la
cerveza, bebida embriagante con vía libre
para que los jóvenes entren a la “cultura del guaro”, y después a la dolencia
aterradora del alcoholismo.
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