Editorial
Seis años de temor
Hace seis años el mundo fue testigo de uno de los hechos terroristas más impactantes que se recuerden: los atentados contra las Torres Gemelas en el World Trade Center, en Nueva York.
Otros hechos en el mismo marco del terrorismo o en la sinrazón de las guerras han registrado un número mayor de víctimas, pero no fueron transmitidos en directo alrededor del mundo, como sí ocurrió con los atentados del 11 de setiembre de 2001. De allí la diferencia en la percepción que sobre estos hechos puede tener la población.
Y el impacto de esas escenas ha sido tal en Estados Unidos que, con el paso del tiempo, no ha ocurrido nada más que la consolidación del temor entre los ciudadanos. Han sido seis años de miedo, que han llevado a las autoridades a adoptar medidas extremas en el ámbito de la seguridad interna. Han sido seis años de miedo que han llevado al Gobierno a iniciar dos acciones militares que se han convertido en un dolor de cabeza para los estadounidenses.
El paso por Afganistán y la invasión a Iraq le han costado a Estados Unidos a la fecha, un mayor número de víctimas mortales en comparación con los atentados. Esto genera serias dudas entre la población que ya no sabe si se le quiere proteger o se le conduce hacia una trampa.
Lo peor del caso es que el principal objetivo de las fuerzas de seguridad de ese país no ha sido alcanzado. A la fecha, el principal líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, sigue fuera del alcance, y ya prácticamente alcanza matices de mito, toda vez que alrededor de su figura se han tejido toda clase de especulaciones.
Es quizá el punto más oscuro de la política de seguridad del Gobierno del presidente George W. Bush, que logró amarrar su reelección gracias a la unidad del pueblo norteamericano a raíz de los atentados. Pero conforme pasaron los meses, fue quedando claro que nunca hubo un plan certero para responder por los atentados del 11 de setiembre.
Ahora le queda a los estadounidenses el enorme reto de dejar atrás estos hechos, para seguir adelante con sus vidas. Es la misión de dejar de lado los miedos, para volver sobre un modelo de sociedad vigente hasta 2001 pasado. Pero en el contexto actual parece difícil, pues cada vez que comienza a bajar la intensidad del tema en los medios de comunicación, surgen en diferentes fuentes -incluso de la nada- teorías sobre nuevas amenazas de actos terroristas, que vuelven de cabeza a la población.
La buena noticia en Estados Unidos parece ser el hecho de que los precandidatos que entraron en la carrera previa a las presidenciales, no están muy interesados en mantener el tema sobre el tapete. Después de todo, tras esta segunda administración de Bush, queda la sensación de que los atentados ya no son garantía de cazar votos.
Y, finalmente, sigue pendiente el reto que para Estados Unidos significa el acercarse a los países más moderados del Medio Oriente sin que esto genere dudas entre los más conservadores, tanto en Norteamérica como en los países más radicales del mundo musulmán.
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