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San José, Costa Rica, Miˇrcoles 12 de setiembre de 2007, 14:00:04.

• Disminuye el deseo

Estrés puede afectar la vida sexual de la pareja

• Lo recomendable es cambiar el estilo de vida para que la tensión no influya negativamente dentro de las relaciones sexuales.

Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Foto: Photos.com

El estrés puede dificultar el desempeño sexual y disminuir la frecuencia de los encuentros sexuales con la pareja.
El estrés no solo afecta la salud física y emocional de las personas sino que también provoca otros efectos negativos como lo es un pobre desempeño sexual, lo cual conllevaría diversos problemas dentro de la relación de pareja.

Hoy en día, las personas tienen tiempo para el trabajo, el estudio, los quehaceres del hogar y otras actividades rutinarias dejando de lado ratos de esparcimiento mediante los que se logra relajar y expulsar la tensión.

Esos altos niveles de estrés pueden provocar que las personas disminuyan su apetito sexual por lo que los encuentros íntimos con la pareja se pueden volver cada vez más distintas hasta llegar a un punto en el que no mantienen relaciones sexuales.

La disminución de deseo sexual ocurre principalmente en las mujeres mientras que en los hombres el estrés podría limitar la erección, dificultando la consumación del acto sexual.

Los horarios extenuantes, los problemas económicos, el exceso de trabajo, las exigencias sociales, labores y académicas, provocan inevitablemente que la población viva “estresada” en todo momento.

Menos sexo

Según estudios, debido al estrés la frecuencia de los encuentros sexuales ha disminuido considerablemente pues antes las parejas acostumbraban a tener relaciones al menos tres veces por semana, sin embargo ahora, lo hacen hasta tan solo una vez por semana e incluso menos.

“Existen una serie de personas que, por su profesión tienen a estar más expuestos a la presión laboral, esto ha causado que en los últimos años, la frecuencia de las relaciones sexuales haya caído de forma alarmante”, explicó el presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual, Rubén Hernández.

Por su parte la investigadora en temas de sexualidad, Cinthia Calderón, explicó que hay una menor frecuencia en la actividad sexual porque no se disfruta del sexo y se pierde el interés por lo que lejos de ser gratificante se vuelve un acto frustrante.

Como desencadenante de la falta de apetito sexual, se suman otros factores como depresión, ansiedad, dificultades económicas o carencia de comunicación dentro de la pareja.

Desconcentración

Según la investigadora Calderón, aunque haya deseo sexual no se puede disfrutar plenamente de la actividad porque las causas del estrés que tiene la persona le desconcentra e impide alcanzar el orgasmo, esto cuando el estrés alcanza niveles muy altos.

“La gente llega a la cama con todos los problemas que tiene y esto le genera rigidez en el cuerpo y falta de concentración y si no se tiene concentración no se ingresa a la actividad sexual de forma placentera. Para poder ingresar hay que estar en cuerpo y mente, no se puede estar solo con el cuerpo y la mente por otro lado”, afirmó Calderón.

Además, el estrés puede ocasionar colitis, migraña, úlceras, alteraciones del ritmo cardiaco y otra serie de manifestaciones físicas más que alteran la actividad sexual e impiden disfrutar debidamente del sexo.

La única forma de que el estrés no afecte la relación sexual es eliminando o al menos disminuir los niveles, para ello es necesario cambiar de estilo de vida; tener una dieta equilibrada, hacer ejercicio, dormir bien, practicar meditación, técnicas de relajación, tener espacios de diversión y organizar adecuadamente el tiempo.

Más de fondo

Para el sexólogo del Instituto Integral de Salud Familiar, Eduardo Ruiz, el estrés en sí mismo no disminuye el apetito sexual, sino más bien el desempeño; limitando la erección en el hombre y la lubricación en la mujer.

“El apetito sexual es poco usual que disminuya pero puede limitarse en situaciones muy estresantes. El estrés no es tener problemas sino el no saber manejar la adversidad, por eso se ve limitada la respuesta sexual”, dijo Ruiz.

Según explicó, la falta de deseo a causa del estrés puede ocurrir un día o dos, pero no constantemente ya que de ser así no sería un problema originado por la tensión, sino algo más de fondo. Ruiz aseguró que también la forma en como se entiende el sexo es lo que genera tensión pues es visto como “un examen final” en el que se espera una calificación, es decir, se está más preocupado por cumplir y quedar muy bien en vez de ser un acto natural y sin presiones.

Sin embargo, no siempre el estrés influye negativamente pues en la mayoría de los casos, las personas tienen relaciones como un método para desestresarse y eliminar la tensión mediante la actividad sexual.


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