Editorial
Momentos de cólera
El vicepresidente de la República, Kevin Casas, atribuyó a un momento de cólera el hecho de haber redactado el polémico memorando sobre el rumbo de la campaña del Sí, de cara al referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), que se conoció la semana pasada.
Sostuvo que no puede pensarse que hubiese escrito semejante cosa en circunstancias normales, al tiempo que ofreció disculpas a la ciudadanía por la forma despectiva y peyorativa en que se refirió a ella en el documento.
De frente a las manifestaciones de Casas, es imprescindible advertir que solo las emitió después de que se conociera un acuerdo del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) donde se afirmaba que el documento, por tratarse de un memorando entre funcionarios públicos, no caía dentro del estándar de correspondencia privada.
De hecho, minutos antes de que trascendiera la posición del Tribunal, todavía en Casa Presidencial y en el Ministerio de Planificación y Política Económica la tesis oficial era que Casas no se iba a referir al asunto y más tarde se emitiría un comunicado oficial.
Todo ello después de que durante tres días Casas y su complemento en esta trama, el diputado liberacionista por la provincia de Heredia, Fernando Sánchez, se mantuvieran incólumes en su tesis de que no se referirían al documento pues solo había circulado después de que fuese robado a alguno de los altos jerarcas del Gobierno.
Por ello, la tesis del TSE sienta un precedente muy importante de cara a futuras campañas políticas. Al mismo tiempo, deja abierta la interrogante sobre lo que ha de hacerse en materia de legislación para atacar este tipo de situaciones. Porque es claro que el brazo del Tribunal no es, en este caso, tan fuerte como la circunstancia lo amerita.
Por otro lado, en sus manifestaciones a la prensa, el señor Casas incorpora un reconocimiento tácito de su participación en la campaña a favor del Sí en el referéndum. Lo hace cuando anuncia que se retira de la campaña. Curiosamente, el TSE había establecido que, si bien los funcionarios del Gobierno podían manifestar sus posiciones en torno al asunto en consulta, no podrían hacer campaña a favor de ninguna tesis. Parece, desde esta perspectiva, que hay una diferencia entre lo que planteó el Tribunal y lo actuado por Casas.
Volviendo al argumento del Vicepresidente en el sentido de que todo obedeció a un momento de cólera, es claro que debería controlarse mejor. Porque no es aceptable que en un momento de cólera se termine por faltarle al respeto a toda la población de un país, ni por plantearse que es necesario acceder a cualquier recurso para alcanzar un objetivo político. Ojo que Casas y Sánchez terminaron por hacer mucho de lo mismo que critican. En un escenario como ese, no parece exagerado preguntarse, por ejemplo, qué haría el señor Vicepresidente de la República en asocio con el congresista de marras en caso de volver a tener otro momento de cólera como este, pero estando en ejercicio de la Presidencia. Así es como han surgido muchos dictadores.
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