Fundada en los tiempos cuando los juguetes eran inofensivos y no tenían que ser muchos de ellos retirados del mercado, por contener plomo nocivo para los niños.



De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
El jolgorio
En Costa Rica este, que se ha
convertido en un dicho muy extendido,
sin explicárnoslo se ha transformado
en un festejo vulgar y pueblerino.
Y es que en su expresión, el pueblo
encuentra la liberación a sus angustias
y problemas, reventando cohetes,
triquitraques, bombetas y cualquier
objeto que produzca bulla es
bienvenido.
Chorros de chispas, luces y truenos
atronadores, son motivo de expresión de alegría para llevar paz a sus
espíritus.
Es por eso que la fiesta de toros
es tan importante y no la podemos
imaginar, sin sus juegos de pólvora
con sus luces y chisporroteos,
queriendo ocupar espacios en donde
el pueblo se confunde con las luces y
se convierte en parte del JOLGORIO.
Tal parece que ese es el ánimo del
costarricense en ese momento,
gozoso de ver cómo queman al Judas,
representando para él, a los corruptos
escondidos en sus telarañas de
impunidad. ¿Non e vero?
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