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San José, Costa Rica, Jueves 27 de setiembre de 2007, 17:45:58.

Editorial

Misión del diputado

El tema es recurrente. Pero es necesario volver sobre él. La papeleta que presentó el Partido Liberación Nacional fue la más votada en la elección para presidente y gracias al sistema de elección, en el caso de la Asamblea Legislativa, esa agrupación logró sacar el número más alto de diputados, aunque nadie obtuvo mayoría.

Eso implica que el presidente, Óscar Arias, tiene la responsabilidad de encabezar el Poder Ejecutivo, como lo define la Constitución Política. Pero ello no se traduce en lo mismo en el Congreso.

El reto allí es lograr acuerdos que permitan que las cosas caminen en una dirección acorde con las principales propuestas del Gobierno. Implica un trabajo de tipo político muy fino, al estilo del que en la administración anterior del mismo presidente desarrolló, a la sazón, el mismo ministro de la Presidencia de estos días, Rodrigo Arias.

Pero eso ha desaparecido. Quizá porque se pensó que el compromiso de un bloque de 38 diputados a favor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC) era lo mismo que un respaldo irrestricto al Ejecutivo en cuanto tema quisiera poner sobre la mesa.

En ese escenario prácticamente se estaba borrando cualquier consideración sobre la verdadera misión de los diputados, pues prácticamente funcionarían como una caja de resonancia del Poder Ejecutivo.

Muchos de los mismos diputados comenzaron a actuar como tales, pues les daba miedo criticar al Gobierno conforme se iba complicando el escenario para el TLC. Esto cambió en los últimos días, después del polémico caso del memorando que terminó por sacar del Gobierno al vicepresidente Kevin Casas. Pero fue así por muchos meses.

Ahora, al Gobierno le interesa que los diputados del Partido Liberación Nacional vayan a comprometer votos a favor del Tratado. Por ello ha terminado respaldando una actitud totalmente irresponsable de los diputados de la bancada oficialista: la de no presentarse a sesiones hasta que pase el referéndum.

Fueron incapaces de conseguir un acuerdo para irse a trabajar en la política de manera ordenada, conforme con los recursos que permite el Reglamento de Orden, Dirección y Disciplina de la Asamblea Legislativa. Por ello han terminado haciendo las cosas a la brava.

Ese es un pésimo precedente, porque establece la tesis de que si no se recibe apoyo para hacer lo que se quiere, se hace de todas maneras. Es obvio que al actuar de esa forma los diputados oficialistas y el mismo Ejecutivo no están considerando el hecho de que deben seguir en funciones después del 7 de octubre próximo. Se les ha olvidado que el país seguirá más allá del referéndum y que las responsabilidades del Gobierno, aunque puedan tener algún giro si gana la tesis que el presidente Arias no apoya, seguirán allí.

En ese sentido, es claro que todos guardaron el librito sobre las responsabilidades de los diputados para con los electores. Por supuesto, aparecen variadas manifestaciones para tratar de explicar semejante irresponsabilidad. Pero es obvio que ninguna alcanzará, porque no hay razón en lo actuado, desde ninguna perspectiva desde la cual se mire.


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