Editorial
Las cábalas políticas
El mundo de la política siempre está lleno de particularidades que suelen suponer importantes retos para quienes actúan en ese campo. Pero, en ocasiones, esos retos pueden ser extremos y llegar a situaciones en las que normalmente nadie piensa.
Es lo que puede ocurrirle a la actual administración, conforme se vayan desarrollando los acomodos de cara a las elecciones de 2010. Suele ocurrir que algunos miembros del Poder Ejecutivo, o aquellos que ocupan presidencias ejecutivas, se interesen en pasar a formar parte de la Asamblea Legislativa o incluso que postulen su nombre para la Presidencia de la República.
Pero esas decisiones se dan en un contexto que no deja al Gobierno en una posición comprometida, pues siempre puede mantener a las figuras clave hasta terminar el período.
En el caso presente, sin embargo, como lo informó esta semana LA PRENSA LIBRE, está sobre el tapete la posibilidad de que la vicepresidenta Laura Chinchilla aspire a la candidatura presidencial por el Partido Liberación Nacional. Eso implica que tendría que renunciar al puesto de Gobierno a más tardar en el mes de enero, pues la Constitución exige estar fuera del Ejecutivo al menos un año antes de la elección en la que se pretenda participar.
No tendría nada de particular la situación si el otro vicepresidente de la actual administración no se hubiese visto obligado a renunciar. Recordemos que Kevin Casas insultó a todos los costarricenses en un memorando que, junto con el diputado Fernando Sánchez, remitió al presidente de la República, Óscar Arias, y eso le costó su alto puesto en el Gobierno.
Allí es donde el tema de Chinchilla se torna complejo. Si ella se va, quien sustituiría al presidente Arias en sus ausencias es el presidente de la Asamblea Legislativa. Pero, este último puesto suele verse como casi simbólico, al grado de que se elige cada año.
Y todo esto salta a la mesa a menos de un mes de la elección de este año, que tendrá lugar el primero de mayo. Entonces, el actual presidente de la Asamblea, Francisco Antonio Pacheco, se apresura a advertir que no ha tomado una decisión respecto de postular su nombre y que solo lo hará en los próximos días.
Es una manifestación difícil de creer, porque es seguro que del cuadro presente el Ejecutivo ha tomado nota, y nadie se la va a jugar a darle potestades presidenciales a alguien que no sea de la plena simpatía de Arias ni tenga suficiente experiencia política para lidiar con las situaciones de Zapote, pese a que su primera preocupación será Cuesta de Moras.
Lo cierto del caso es que la realidad política del país está suponiendo variantes importantes, que cambian la tradicional monotonía de las confrontaciones verbales para llevar hacia un escenario en que se debe pasar a otra etapa de mayor cálculo en cada una de las decisiones, pues una maniobra improvisada puede traer consecuencias difíciles de manejar, especialmente si se le da ventaja a la oposición.
Está claro que en la Presidencia de la República ya tomaron nota del asunto.
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