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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Miércoles 30 de abril de 2008, 01:52:30.


Editorial

Los polémicos hidrantes

El proyecto de ley espera ahora la ratificación definitiva en la Asamblea Legislativa. Pero esta semana se dio un primer gran paso para corregir uno de esos vacíos de legislación que dan pena.

Si bien todos tenemos clara la importancia de los llamados hidrantes, que no son más que las tomas de agua que utilizan los bomberos, hasta ahora los diputados no se habían ocupado de definir qué entidad se debía encargar de ellos.

En algunos lugares del todo no hay. En otros casos, nadie sabe si reciben el flujo de agua que corresponde. Hay también aquellos hidrantes que no se pueden abrir. Todos estos elementos restan a la hora de atender los incendios.

Pero, como suele ocurrir en nuestro país, al parecer este no era un tema importante, pues un proyecto de ley en teoría muy sencillo, como el que nos ocupa, debió pasar más de diez años en la Asamblea Legislativa antes de que hubiese
valor para entrarle al asunto.

Eso sí, cuando por fin alguien decidió poner el tema sobre el tapete, sí hubo tiempo y recursos para hacer algo tan absurdo como una conferencia de prensa frente a un hidrante para anunciar que el expediente sería puesto a discusión.

Este es el tipo de actuaciones sin sentido que le restan a la política nacional. Después de dejar en el aire tanto tiempo el mantenimiento de los hidrantes, había que hacerse propaganda con la solución. Esto, a todas luces es inadmisible, y no se puede justificar de ninguna manera. Sea dicho así, a pesar de que estamos claros de que esa es la clase de diputados que tenemos.

Aquí estamos hablando de algo que puede hacer —y en el pasado ya lo ha hecho— la diferencia entre la vida y la muerte. Aún así, se tardó.Una vez que se apruebe en definitiva la nueva ley, habrá que darle seguimiento, sobre todo a las municipalidades, para asegurar el cumplimiento de las nuevas normas. Si por los antecedentes sacamos conclusiones, está claro que una buena parte de las corporaciones municipales se limitarán a decir que no tienen presupuesto para atender las nuevas obligaciones.

Recordemos que algunas, como la de Tibás, han sido absolutamente incapaces de recoger la basura y de tapar los huecos de las calles. Uno de estos asuntos tiene que ver directamente con la salud y ambos son fundamentales en materia de calidad de vida. Pero esto no ha sido determinante para los políticos que han estado al frente de la comuna, interesados más en los pleitos personales que en el desarrollo de su propia comunidad.

A partir de este ejemplo, nos imaginamos ya un pleito entre regidores por la colocación de hidrantes, en alguno de los cantones donde la municipalidad administra el acueducto.

Todo ello sin dejar de lado el rol que tendrá Acueductos y Alcantarillados en este asunto. Porque si para reponer un medidor robado, o para sustituir un tubo roto, se llevan ahora el tiempo que se llevan, ¿qué irá a pasar cuando de darle mantenimiento a un hidrante trabado se trate?
Ojalá que, pese a todo esto, los bomberos sigan trabajando con la misma voluntad con que lo han hecho hasta ahora. Es lo único que deja alguna esperanza.





 



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