Editorial
Reafirmación de un riesgo
En los últimos días se han intensificado los señalamientos a la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) como la responsable de la fuerte devaluación del colón registrada hace un mes, sin que se haya producido algún reconocimiento oficial de esa situación.
El presidente ejecutivo del Banco Central, Francisco de Paula Gutiérrez, no solo ha sido reacio en este tema, sino muy persistente en la defensa de la tesis de que no se puede responsabilizar a la Refinadora por la caída en la cotización de la moneda.
Pero, esa misma defensa persistente deja entrever que tienen razón quienes han advertido el problema. Y más que eso, queda claro que Recope puede ser una de las “cuatro ballenas” a las que se refirió el propio Gutiérrez en su oportunidad, cuando afirmó que pueden distorsionar el mercado cambiario por el volumen de operaciones que realizan.
Y este es el punto central de la preocupación. No interesa, para el efecto, si se llama Recope o de otra manera, alguna de las empresas que pueden mover el mercado, sino el hecho de que lo puedan mover.
En LA PRENSA LIBRE hemos llamado reiteradamente la atención sobre el hecho de que dispongamos en el país de un sistema cambiario que en lo fundamental no sea inmune a los movimientos del mercado. Lo reiteramos, porque parece impropio que una o una serie de operaciones de una sola empresa puedan generar en el mercado movimientos de la magnitud de las que se presentaron hace un mes.
Gutiérrez aduce que, en el caso de Recope, se han programado las compras de divisas, que realiza el Banco Central para cubrir los requerimientos para las importaciones de crudo. Pero es un hecho que en julio se presentó un serio problema, y también lo es que ese problema se puede volver a repetir en el futuro. Si cada vez que eso pasa el escenario que tendremos es el mismo que sobrevino el mes pasado, la verdad es que es una situación preocupante.
“Con el propósito de reducir los picos de demanda, el Banco Central compra las divisas para Recope y para ello se hace una programación quincenal, procurando, en lo posible, evitar que haya concentraciones muy fuertes en un solo día”, dijo esta semana a LA PRENSA LIBRE Gutiérrez.
Si eso es cierto y no hay una buena razón para dudarlo entonces lo del mes pasado pudo deberse a un error humano. Y si fue así, nada garantiza que no se repita. Allí es donde se abre un gran signo de interrogación.
Es necesario que el sistema cambiario evolucione en realidad. Porque desde que se introdujeron las bandas, más parece que hubo un marcado retroceso, a pesar de que el sistema de mini devaluaciones ya tenía más de 20 años y privilegiaba la posición de los exportadores por encima de la de los importadores.
En ese escenario, no cabe duda de que el Banco Central todavía enfrenta el reto de encontrar soluciones a un problema tan grave en un ámbito tan sensible como este. Aunque de entrada, por lo que han dicho sus autoridades, da la impresión de que no comparten el criterio de que haya un problema, y menos aún que sea tan serio.
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