Editorial
De nuevo a la cancha
La Selección Nacional de Fútbol inicia una nueva etapa en el recorrido para tratar de llegar al Mundial de Sudáfrica 2010.
Se enfrenta esta noche a su similar de El Salvador, sin haber accedido a un solo partido de fogueo después del cambio de todo el cuerpo técnico, lo que marcó la llegada de Rodrigo Kenton a la dirección del equipo.
De esa manera se vuelve a reafirmar, una vez más, que la dirigencia de nuestro fútbol confía, sobre todas las cosas, en la improvisación como recurso único para alcanzar sus metas.
En particular, no estamos poniendo en duda la capacidad del técnico Kenton, que ya ha estado en tres Mundiales como asistente técnico, trabajando al lado de figuras importantes del fútbol internacional, y en una Olimpiada, con la selección sub 23 de nuestro país.
No sería válido despreciar los conocimientos que debió adquirir en ese recorrido, que completó como técnico de la sub 23 de Guatemala y la coordinación de los procesos de selección en aquel país.
Pero, en esto no solo hay una cuestión de conocimiento y de capacidad del técnico. Cualquier proceso se compone necesariamente de un ejercicio de prueba y error. Y eso es lo que no ha podido hacer Kenton, dado que sus partidos de fogueo se quedaron en el papel.
La convocatoria para el partido de esta noche ciertamente trajo sorpresas. En especial por los casos de Froylan Ledezma y de Erick Scott. En ambos casos, porque el técnico ni siquiera tuvo la oportunidad de ir a observarlos en sus equipos, de manera que se la está jugando por referencias y por lo que supo de ellos en el pasado.
En esencia, entonces, el primer partido de fogueo de la selección de Kenton será el de esta noche, que por esas cosas de la vida, o de la improvisación de nuestros dirigentes, será al mismo tiempo eliminatorio. Estarán en disputa tres puntos, que pueden ser determinantes en el si se llega o no a la meta de estar en el Mundial.
Este es un punto que los aficionados incluso los más fanáticos deben tener muy presente. Porque nunca será lo mismo un entrenamiento que un partido. Y la misma etapa anterior de la Selección dejó evidencia clara de que no siempre muchos partidos de fogueo suponen algo positivo para un equipo. Pero al menos, si se aprovechan bien, le pueden permitir al técnico sacar más conclusiones que las que ofrecen las prácticas entre los mismos jugadores.
Desde nuestra perspectiva, lo de hoy abre un abanico de interrogantes en torno a perfil del nuevo seleccionado. Y aunque para el equipo rival eso puede suponer una desventaja teórica, implica riesgos para los nacionales. Está claro que falta trabajo, pues en el borrón y cuenta nueva que se hizo, lo de atrás ha de haber quedado en el olvido.
Como consecuencia, si bien es necesario un triunfo porque en los torneos cortos siempre es fundamental comenzar ganando, será el mismo partido el que permita comenzar a sacar conclusiones y proyecciones sobre lo que realmente puede depararle al fútbol nacional esta eliminatoria.
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