¿Monolingüismo?
Roy Alfaro Vargas
Pensemos en un país en donde exista un área poblacional que habla alguna de las formas del inglés moderno. Sin embargo, en ese país, las políticas estatales se definen como si tal región no fuese real. Entonces, a partir de tal negación se construye una política educativa que define el país como monolingüe y, por tanto, se postula la ingeniosa idea de que es preciso enseñar inglés para eliminar el supuesto monolingüismo.
Para complicar aún más la situación, a corto y mediano plazo, se necesitan apremiantemente personas que hablen inglés y que, por ende, puedan satisfacer la demanda de mano de obra (o lengua de obra) bilingüe de los llamados Call Centers.
El asunto se enmaraña más cuando pensamos que la zona negada en ese país, tanto en lo lingüístico, como en lo económico; podría ser un excelente espacio para los Call Centers. Ellos necesitan los empleos y, desde luego, ya hablan inglés.
Entonces, cabe preguntarse: ¿Por qué se niega esta zona bilingüe? ¿Qué intereses podrían haber tras una decisión como esta?
Sigamos razonando. Si somos monolingües, entonces alguien tiene que enseñarnos la nueva lengua para acceder al bilingüismo. Luego, la enseñanza la puede asumir el Estado o la empresa privada, pero se necesita también un mecanismo de evaluación que permita “nivelar”, entendiendo este proceso como un mecanismo de legitimación cuantificable que discrimine entre quien domina la lengua y quien no. Además, se necesita que tal proceso esté “manejado” por un ente especializado en la enseñanza-investigación de esta lengua extranjera, la cual podría evaluar y corregir los problemas que haya alrededor de la enseñanza-aprendizaje de la nueva lengua.
No podemos olvidar que el Estado y la empresa privada ya habían venido preparando profesores de inglés. Por tanto, este centro contralor del inglés ya posee la materia prima inicial para trabajar, es decir, aquellos que van a enseñar a los monolingües. Ellos serán los primeros evaluados. Si pasan la prueba, perfecto. De lo contrario, el mismo ente especializado en enseñanza-investigación del inglés les ofrecerá unos cursitos para actualizarlos. Ya una vez actualizados los profesores, entonces estos irán a crear lengua de obra para los Call Centers.
El problema es que tanto la prueba con que se evalúan los profesores, como quien la aplica no tienen todas las credenciales necesarias. Entonces, nuevamente, por qué no se explota la zona bilingüe de ese país.
Si se declara el real, existente plurilingüismo, tendríamos el problema en gran parte resuelto. Se tiene de manera inmediata los trabajadores de la lengua necesarios y, a la vez, se estaría llevando trabajo a una de las zonas más pobres de ese país. Pero, alguien estaría perdiendo un muy buen negocio.
Para que eso no pase aquí, en Costa Rica, es necesario tomar en serio los cuestionamientos que Gerardo Barboza hace al Plan Nacional de Inglés. En guerra avisada, no muere soldado.
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