Fundada en los tiempos cuando ningún tico era deportado por las autoridades de los EE.UU. por el delito de abuso sexual en perjuicio de una familiar.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
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Echárselo de pantalón largo
Antiguamente, en la cultura
practicada por nuestras abuelas,
los infantes, niños y púberes se
distinguían por lo que sus madres
consideraban ropita adecuada para cada edad.
Jamás se les habría ocurrido,
y esto para ellas sería casi como un “crimen”, ponerle a su angelito
de escasos meses de nacido, un
pantaloncillo de mezclilla, como
lo vemos hoy en pieles tan delicadas.
Pues bien, en aquella época para
un adolescente cumplir los quince años, era todo un acontecimiento que le llenaba de satisfacción y orgullo.
El “echarse el pantalón largo”
le significaba entrar en la cultura
machista, pues en la locución que
comentamos, va explícita la
afirmación de “soy muy hombre”.
No otro ha de ser el sentido, pues
al despreciarse un trago pequeño
por otro de “pantalón largo”,
éste le da el equivalente que le aleja
de su ansiosa pubertad que no le
permitía afianzar su personalidad
como macho que busca a la hembra. ¡Estamos!
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