Editorial
Baches de una Constitución
La circunstancia de que la administración del presidente Óscar Arias Sánchez se quedara sin vicepresidentes, ha abierto una serie de interrogantes ante las situaciones inéditas derivadas del ejercicio que establece la Constitución Política ante las ausencias temporales del primer mandatario.
Las renuncias de Kevin Casas, primero, y de Laura Chinchilla, después, obligaron a recurrir al llamado al presidente de la Asamblea Legislativa para cubrir las salidas del presidente Arias. En este caso, el diputado Francisco Antonio Pacheco, quien ya lo ha hecho en tres ocasiones.
Pero, la Constitución Política no define una serie de situaciones que tampoco están en ninguna parte de la legislación.
Así, en primera instancia, en la Presidencia entendieron que Pacheco podría acompañar su firma simplemente del sello de la Presidencia de la República. Y así se hizo en la primera ocasión en que debió firmar un documento oficial al frente del Ejecutivo.
Pero, luego cambiaron el criterio y enviaron a confeccionar un sello para el presidente en ejercicio, porque da la casualidad de que, de repente, a Pacheco le ha tocado firmar los mismos documentos primero en su rol de presidente del Congreso, y luego, en su papel de presidente de la República en ejercicio.
Son de las situaciones particulares que plantea la estructura política nacional. Como también el hecho de que, al no ser Pacheco vicepresidente de la República, no tenga una oficina permanente en la Presidencia, y tampoco personal de apoyo.
De repente, entonces, cuando tiene que encargarse del Gobierno, necesita de algún personal elemental que no tiene allí, como sí lo tiene en la Asamblea Legislativa.
Dos de sus principales asesoras en el Congreso le asisten en sus labores al frente del Ejecutivo, pero nadie tiene una respuesta clara ante la
circunstancia que se presenta. Y de hecho, lo hacen en período de vacaciones en la Asamblea Legislativa.
El presidente del Tribunal Supremo de
Elecciones, magistrado Luis Antonio Sobrado, dice que el tema no es de su resorte, porque no es material electoral. Y los diputados se hacen los desentendidos. Esta situación es una de muchas que día a día nos recuerda que el país como un todo debe resolver dilemas legales y hasta constitucionales. Que hay baches en la normativa nacional que requieren solución.
Lo malo es que pese a la claridad de los hechos, esas soluciones no llegan, porque al final de cuentas, a la mayoría no le interesa y algunos otros prefieren que todo siga igual.
No es lo adecuado. Los temas importantes deben ser resueltos, y este es uno de ellos. Es
fundamental que cuando se presente la necesidad de que el Presidente del Congreso se haga cargo del Ejecutivo temporalmente, no se presenten situaciones que puedan poner en entredicho sus actuaciones, o que abran portillos para que quienes quieran hacer problemas, lo puedan hacer.
En materia legal, los formalismos siempre
ocupan un rol fundamental, que no se debe dejar de lado.
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