Fundada en los tiempos cuando en nuestro país no conocíamos de rescates pagados con cientos de kilos de cocaína.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Poner un telegrama
Para entender este vocablo,
tendremos que recordar como
antigüamente al “excusado” de hoy
se le denominaba “el común” .
Modernamente escuchamos decir
“retrete”, “sanitario” y últimamente
“baño”, todas estas denominaciones
para designar ese aposento que nos
aísla y nos permite aliviarnos el
vientre o la vejiga y en él un poco
filosofamos y un poco elucubramos
encuentros amorosos y hasta le damos
rienda suelta a nuestro erotismo.
Pues bien, esta pieza en otros
tiempos estaba muy alejada de la vivienda, y si tomamos en
cuenta la gazmonería existente,
comprenderemos lo embarazoso
para el apurado, solicitar a préstamo el excusado públicamente,
¡qué vergüenza!
Así es que, lo mejor era inventar
una “excusa”, y así nació “poner un telegrama”. Claro que es más
elegante por ejemplo decir “voy al baño”, aunque nadie se lo crea y lo que le provoque es “un bañazo”,
por aquello de ir acompañado y la moda “unisex” no nos permite
maliciar de qué sexo se trata la pareja. ¡Hoy todos o todas son tan parecidos, que no sabe uno qué pensar entre tanto arete y colas de caballo!
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