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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Lunes 22 de diciembre de 2008, 17:35:03.


Editorial

Otro experimento

El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) anunció una nueva reubicación de las paradas de buses en el casco central de Heredia; una acción recurrente, bajo la premisa de reducir los fuertes congestionamientos viales que allí se dan. La verdad es que transitar por la ciudad de Heredia se volvió un calvario desde hace mucho tiempo, pese a que es uno de los lugares donde se da en menor grado el estacionamiento arbitrario de vehículos sobre las vías de paso.

Ello se debe precisamente a la enorme cantidad de rutas de buses que tienen sus paradas terminales en un área relativamente pequeña de la ciudad.

Por esta razón, los cambios no dejan mucho espacio a la esperanza de que la situación mejore. En el pasado ya se intentó con otras modificaciones, los resultados nunca se notaron.

El problema de estas modificaciones deriva de un asunto muy claro: mientras las paradas terminales sigan sobre las calles, no habrá forma de resolver el caos vial que eso genera.

En cualquier ciudad, la ubicación de paradas terminales en las calles supone, una reducción sustancial en la capacidad de circulación vehicular. Eso lo saben y lo han dicho los mismos especialistas del MOPT, que sin embargo no han recibido en ese tema el soporte de parte de las autoridades políticas, de esta y de las pasadas administraciones, para avanzar en soluciones reales.

Si se observa con cuidado, la misma situación golpea el casco urbano de San José y el de Alajuela, donde por años se han hecho ensayos diversos sin llegar a ninguna parte. Y, en el caso de estas dos últimas ciudades, donde se ha introducido la dinámica de los bulevares, la verdad es que urge una definición.

En esto no hay nada que inventar. Las municipalidades deben asumir la responsabilidad de crear paradas terminales, eliminando viejas edificaciones en algunas cuadras.

Esto incluso hay que verlo como un negocio, más allá del efecto que tendría sobre el tránsito en las ciudades. Pues allí mismo se establecerían diversas actividades comerciales, al estilo de lo que ya se hizo hace muchos años en la parada de la Coca Cola, en la Capital.

El problema es que este ejercicio se quedó corto y nunca se copió, salvo por el esfuerzo que han hecho algunos pocos empresarios privados, que sí han entendido el asunto y han procurado sumar otros ingresos complementarios a su actividad principal, cual es el transporte.

Es urgente que se analice el tema, y que se tomen decisiones concretas, porque en poco tiempo la situación se saldrá de control si sigue como va.

Las angostas calles de nuestras ciudades no soportan el tránsito que tienen. Ya en el caso de San José, desde hace 15 años un estudio determinó que se pierde un 45 por ciento de la capacidad de circulación por tener las paradas terminales en las calles. Y seguimos sin hacer nada al respecto, con todo y que el número de unidades que llegan a la Capital se ha incrementado sostenidamente.





 



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