Fundada en los tiempos cuando nuestros futbolistas no tenían que adaptarse de pasar a jugar en cancha corriente a una cancha sintética.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
PONER UN OJO COLOMBIANO
Desde los tiempos de la Colonia,
Costa Rica ha recibido para
enriquecimiento cultural importante,
migraciones colombianas.
Hoy familias de ese país, en una
importante cantidad, forman parte de nuestras figuras más ilustres, donde
ha habido descendientes de aquellos gobernando nuestro país.
A todo esto... ¿y qué fue del
Ojo colombiano? Pues ahí les va la
historia: Cierto joven peleador
y buscapleitos, comenzó la tener
problemas con cierto compañero de
clases de origen colombiano.
Sabido ya por sus familiares,
le prevenían en el sentido de que
el joven extranjero le llevaba ventaja
por el peso, talla y talante aguerrido
que se le notaba.
En una ocasión, nuestro fanfarrón
buscapleitos, apareció con un ojo
amoratado, pretextó haberse golpeado en una puerta, a lo que los
compañeros que estaban al tanto del
secreto le gritaron a coro:
¡Ese es un ojo colombiano!
Y así quedó para muchos años
este dicho.
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