Fundada en los tiempos cuando los incendios no eran tantos en nuestro país como para obligar a los bomberos a combatirlos en diferentes lugares al mismo tiempo.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Ojos que no ven corazón que no siente
Para comentar este dicho, antes
tenemos que convenir que el corazón
no tiene las funciones románticas que
los artistas y poetas le han encomendado desde tiempos inmemoriales.
Pero lo interpretaremos
como lo conocemos. Como al corazón
lo convirtieron en centro de la
sensibilidad humana, los hijos
indiferentes como son de esto, el ejemplo los viejecitos que se encuentran casi
botados en algunos centros de salud,
en algunos albergues de mala muerte
o en los caños de la ciudad comiendo de la basura, pero acompañados en mejor forma que de sus hijos, de algún fiel perro callejero.
Es así como este dicho obtiene una
vigencia fenomenal cuando se trata de
actuar indiferente ante cuadros de
miseria y abandono.
Dicho lo anterior para denunciar a
todos aquellos malos hijos que adoptan esta indiferencia o el “no tengo tiempo”, o el “se me olvida” para abandonar a
sus padres.
Son tantos los cuentos que se rumoran
en las tertulias sobre estos malos hijos, que van desde críticas a candidatos a la Presidencia hasta a presidentes ejecutivos.
Si non e vero e molto trovato.
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