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>>NACIONALESSan José, Costa Rica, Jueves 21 de febrero de 2008, 18:09:01.


Por razones de salud

Fidel Castro deja la presidencia de Cuba

Fidel: ¡Un retiro prolongado!

Antonio Martínez

La Habana (EFE).- El presidente cubano, Fidel Castro, de 81 años, anunció que no aceptará de nuevo, por razones de salud, “el cargo de presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe”, lo que significa su jubilación tras 50 años en el poder y 19 meses de convalecencia.

“Les comunico que no aspiraré ni aceptaré —repito— no aspiraré ni aceptaré, el cargo de presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe”, reiteró en un mensaje que publica este martes el diario oficial Granma.

El documento, firmado por Castro, que delegó sus cargos provisionalmente en julio de 2006 en su hermano Raúl, de 76 años, afirma que “las nuevas generaciones cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo”.

“Desempeñé el honroso cargo de presidente a lo largo de muchos años”, recuerda el líder hasta ahora indisputado de esta isla de las Antillas de 111 mil kilómetros cuadrados y poco más de 11 millones de habitantes.

“El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar”, agrega la nota divulgada en la página de Internet del diario del comité central del Partido Comunista cubano.

El anuncio se produce apenas cinco días antes de que el próximo domingo el Parlamento, en la instalación de un nuevo periodo quinquenal, nombre un nuevo Consejo de Estado, del que Castro es hasta ahora presidente.

“La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año (1976) y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo”, recuerda Castro.

Convaleciente de una enfermedad intestinal, el octogenario líder cubano añade que su “deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento”, pero admite que su “estado crítico de salud” le ha apartado del poder.


Agrega que traicionaría su conciencia “ocupar una responsabilidad” que “requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer”.

“El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. (Fuerzas Armadas) por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos, a pesar de mi estado precario de salud”, añade Castro.

“Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo”, afirma, en referencia a Estados Unidos.

Según diplomáticos acreditados en La Habana, queda por confirmar si el mensaje de Fidel ratifica el nuevo liderazgo de Raúl, a quien se atribuye un pragmatismo y un deseo de reformas para paliar las agudas escaseces de alimentos, viviendas, transporte y otros productos y servicios básicos que padecen los cubanos.

Y resta por comprobar —agregan— que Raúl Castro sepa cómo resolver esas angustiosas carestías.


Los cubanos reaccionan con cautela y tranquilidad

Antonio Martínez

La Habana (EFE).- Los cubanos reaccionaron con cautela y tranquilidad, hasta ahora, ante el anuncio de que el líder de la revolución de 1959, Fidel Castro, se apartará del poder que ha monopolizado por casi medio siglo.

En el Malecón habanero se percibe absoluta normalidad: grupos de jóvenes que conversan y disfrutan la fresca brisa invernal, parejas que se besan, turistas de paseo, olas que estallan en blanca espuma contra el muro de piedra.

Como los medios oficiales generalmente no publican noticias de interés, muchos habaneros pasan de ellos y este martes tardaron en conocer la noticia.

“Ni idea. Hasta ahora me entero”, comentó Jorge, jardinero que hacía un descanso a media mañana, cuando ya decenas de gobiernos de todos los continentes habían divulgado reacciones oficiales, muchas pretendiendo indicar qué deben hacer ahora los cubanos.

“¿Que ha dicho qué?”, preguntó Armando, aparcacoches del barrio El Vedado, al consultarle.

Armando, de 69 años, ignoraba que Castro, de 81, anunció que no dejaría que lo designen de nuevo presidente del Consejo de Estado, máximo cargo ejecutivo de la isla, cuando se reúna el Parlamento el próximo domingo.

Diplomáticos y analistas consultados coinciden en que Castro sigue contando con popularidad, a pesar del calvario cotidiano de los cubanos para conseguir alimentos, transporte, vivienda y otros productos y servicios.

La oposición interna cubana acogió el anuncio como una posibilidad de que se abran las puertas a cambios en la isla.

Discrepan sobre si Castro seguirá manejando Cuba “entre bambalinas”, pero la mayoría dijo que su renuncia reforzará el liderazgo de Raúl Castro, para concretar las reformas económicas que anuncia pero no ejecuta.

Oscar Espinosa Chepe, preso excarcelado del Grupo de los 75, afirmó que el
mensaje supone “la consolidación de Raúl Castro”, y agrega que ahora “hay más posibilidades de que se inicie algún proceso de cambios, sobre todo en lo económico”.

Manuel Cuesta Morúa, del socialdemócrata “Arco Progresista”, aseguró que la decisión del líder cubano es un “alivio histórico para todos los cubanos”.

Por su parte, Miriam Leiva, cofundadora de las Damas de Blanco, sostiene que “comienza una nueva etapa que ojalá lleve hacia los cambios y hacia la democracia”.

El líder del grupo moderado “Cambio Cubano”, Eloy Gutiérrez Menoyo, consideró que Castro adoptó la mejor de las opciones que tenía: “la de renunciar”, pues “abre una perspectiva de cambio si no está tras las bambalinas”.

En el otro lado de la balanza está
Martha Beatriz Roque, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, que coincidió en la metáfora de las bambalinas para
asegurar que Castro “va a seguir detrás” de las decisiones.

Roque recordó que la Constitución cubana establece “que la dirección máxima está en el Partido” Comunista, del que Castro sigue siendo primer secretario.

No hay llanto ni crujir de dientes, ni vestiduras rasgadas ni lágrimas en los canales audiovisuales, y tampoco en la calle.


Amigos guardan silencio

Bogotá (EFE).- Los presidentes de Ecuador y Nicaragua, considerados dos de los más cercanos al líder cubano, Fidel Castro, en América Latina, no se pronunciaron aún sobre el anuncio de su renuncia después de casi 50 años en la Presidencia de Cuba.

El silencio de Rafael Correa, de Ecuador, y Daniel Ortega, de Nicaragua, es significativo si se compara con el revuelo y la catarata de comentarios que produjo inmediatamente la decisión anunciada en el diario Granma por el propio Castro.

La mayoría de esos comentarios son expresiones de deseo de que en Cuba inicie ahora una transición pacífica hacia la democracia, o al menos un cambio.

En Venezuela, el principal aliado de Castro en América Latina, inicialmente trascendió un breve comentario del ministro de Comunicación, Andrés Izarra, en el sentido de que abre “un nuevo proceso en la estructura revolucionaria” de Cuba. Por su parte, el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, consideró que Fidel Castro “ha cumplido su misión con la humanidad”.

“Para quien estudie la historia de América Latina y de la humanidad en los últimos 50 años, siempre tendrá que contar con el antes y el después de la revolución cubana, el antes y después de Fidel Castro”, señaló Maduro, antes de la pronunciación oficial de Chávez (ver nota aparte en página 4).

En Nicaragua el Gobierno sandinista calla por ahora y lo mismo sucede en Ecuador.

Evo Morales y Lula da Silva

El presidente de Bolivia, Evo Morales, elogió la “democrática” decisión de Fidel Castro de renunciar a la Presidencia de Cuba y destacó la labor del mandatario caribeño “por la humanidad” y la “solidaridad” con los pueblos del mundo.

Morales expresó su dolor por la renuncia de “un líder histórico, revolucionario y anti imperialista” que “sobre todo apuesta por su pueblo y los pueblos del mundo” y de quien dijo haber aprendido “muchísimo”.

Morales resaltó que aunque “no quisiéramos perder a un líder histórico como Fidel Castro, a veces lamentablemente los tiempos se terminan”, dijo Morales, quien garantizó que las relaciones de Bolivia con Cuba seguirán siendo “estrechas y solidarias”.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, otro de los gobernantes de izquierda latinoamericanos, recordó la visita que le hizo a Castro en enero pasado y dijo que, “a pesar de verlo muy tranquilo y con posibilidades de reasumir el poder en cualquier momento”, percibió que “estaba preparando el escenario político para su renuncia”.

El presidente brasileño, se mostró satisfecho por la tranquilidad con que se ha tomado la noticia tanto en Cuba como en el exilio, porque “temía” que “los cubanos de Miami” pensaran en volver e intentar tomar el poder.





 



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