• Debate en Ohio, EE.UU.
Hillary más ofensiva y Obama más seguro
Teresa Bouza
Foto: EFE
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Los precandidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos, el senador por Illinois, Barack Obama (D), y la senadora por Nueva York, Hillary Clinton (I), con miras a las elecciones primarias de este estado, del próximo 4 de marzo.
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Washington (EFE).- La senadora demócrata Hillary Clinton acudió con las garras afiladas al debate en Ohio pero la impresión mayoritaria es que no consiguió frenar a su rival Barack Obama, de cara a las próximas y cruciales primarias.
El diario The Washington Post señala, por ejemplo, que el debate no alteró el curso general de una campaña en la que Obama lleva delantera tras 11 victorias consecutivas.
Maureen Dowd, del periódico The New York Times lanza por su parte un ataque inmisericorde contra Hillary en su columna de este miércoles, en la que asegura que el que Obama parezca estar tan a gusto consigo mismo casi ha conseguido que Hillary se salga de sus casillas.
Y The Economist concluye que Hillary “fracasó” en su intento de amilanar a Obama a menos de una semana de la importante cita con las urnas de Ohio y Texas.
“En general Obama lo hizo mejor. Parecía tranquilo, razonable y cómodo mientras que a Clinton se la veía tensa y combativa”, destaca la revista británica.
El debate, el número 20 en la campaña demócrata, estuvo marcado por beligerantes intercambios dialécticos que comenzaron al arrancar el encuentro con acusaciones cruzadas sobre las tácticas de campaña y 16 largos minutos de disquisición sobre los planes de salud.
A ese tira y afloja le siguió otro sobre el tratado comercial de América del Norte (Nafta).
En ese terreno, los dos amenazaron con retirarse del Tratado a menos que México y Canadá acepten renegociarlo, aunque discreparon sobre las cosas favorables que ambos han dicho sobre Nafta.
La guerra en Iraq, a la que Hillary dio luz verde en el senado hace ahora cinco años y Obama se opuso, también fue motivo de polémica.
La senadora argumentó que su rival no era senador cuando se autorizó la guerra y que su oposición fue meramente retórica.
“No tenía responsabilidad. No tenía que votar”, dijo, a lo que añadió que desde que Obama se convirtió en senador -no ha completado aún su primer mandato- su historial de votaciones es prácticamente idéntico.
Obama respondió al instante: “Mis objeciones a la guerra no fueron simplemente retóricas (...) Estaba en medio de una campaña al Senado y me jugaba mucho”.
Y continuó sobre sus votaciones posteriores: “Una vez que has conducido al autobús a la cuneta, solo hay unas cuantas formas de sacarlo de ahí. La pregunta es: ¿Quién tomó la decisión inicial de dirigir el autobús a la cuneta?”.
Hillary poco cordial
Esas respuestas no llevaron a Hillary a reconsiderar su implacable actitud ofensiva, bien distinta al tono conciliador del debate de la semana pasada en Texas.
La senadora no asintió con la cabeza, ni sonrió -como en otras ocasiones- cuando Obama expuso puntos de común acuerdo entre los demócratas. Además, se refirió a él casi siempre como “senador Obama”, en lugar del más amistoso “Barack” de la semana pasada.
Y de paso aireó su frustración con lo que considera trato preferencial de los medios a Obama, al mencionar que siempre es ella quien responde primero a las preguntas.
El debate del martes fue el último antes de las primarias del 4 de marzo en cuatro estados, aunque solo dos de ellos, Ohio y Texas, son grandes y decisivos.
El último recuento de CNN señala que Obama cuenta con el respaldo de 1.184 delegados, frente a los 1.031 de Hillary. Las primarias de Ohio y Texas pueden ser la última oportunidad para la senadora de cerrar esa brecha.
Gane quien gane no lo tendrá fácil para derrotar al virtual candidato republicano John McCain quien, según una encuesta que publica Los Ángeles Times, desbancaría a cualquiera de los dos aspirantes demócratas
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