• Están más conscientes de su responsabilidad
Hombres más inmersos en las labores del hogar
• Ahora la población masculina tiene más conciencia de que los quehaceres del hogar y la crianza de los hijos no solo están en manos de la mujer, ambos tienen deber en ello
Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Foto: Photos.com
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La incursión del hombre en las tareas del hogar es un paso, pero esto debe ser visto no como una ayuda sino como una responsabilidad con la que se tiene que cumplir.
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Poco a poco y con paso lento pero firme se ha logrado más conciencia en los hombres acerca de la responsabilidad compartida que tienen en cuanto a los quehaceres del hogar y la crianza de los hijos, tareas que se creía eran exclusivas de las mujeres.
El cambio cultural es aún poco notorio y todavía queda mucho por hacer, sin embargo, ahora los hombres jóvenes, principalmente, están más inmersos en los asuntos de la casa sobre todo en estos momentos en que las mujeres trabajan fuera del hogar.
“Se ha logrado que las personas jóvenes tengan ahora una participación en los quehaceres del hogar, porque ellos saben que hombres y mujeres tienen el mismo derecho, pero en cuanto a concepción, porque en la práctica se ve que aún está muy dentro de ellos”, explicó la especialista del área de construcción de identidad y proyectos de vida del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), Margarita Aragón.
Cambios
Para Aragón se ve que los jóvenes han ido asumiendo tareas que antes era solo para las mujeres como lavar, planchar o cocinar, por ejemplo, pero aún sigue habiendo burla en ese sentido de parte de otros hombres, es decir, algunos siguen pensando que esas son cosas propias de mujeres y por ello humillan a los hombres que sí han cambiado de actitud.
La especialista dijo que a pesar de los cambios, algunos siguen viendo sus acciones en el hogar como una ayuda y no como una verdadera responsabilidad por ser una persona más que habita en la casa, esto porque los quehaceres del hogar son una responsabilidad de todos los integrantes del núcleo familiar.
“Esas prácticas pueden darse en las casas para que los hijos aprendan que la responsabilidad es de todos. Hay más mujeres que se involucran en “tareas de hombres” como arreglar un tubo o limpiar el patio y socialmente no hay sanción, pero si el hombre hace algo de mujer más bien le dicen que eso le denigra”, manifestó Aragón.
Compartido
Aragón comentó que son las parejas jóvenes las que han ido asumiendo la crianza de los hijos y las tareas domésticas de forma compartida, no así las parejas de personas mayores, porque en épocas anteriores se dejaban esas tareas solo a las mujeres mientras que el hombre era quien debía buscar el sustento fuera del hogar.
“Los hombres ven el hacer quehaceres como una ayuda o cooperación pero no como una responsabilidad porque ven que su deber es solo la de proveeduría, olvidando la parte afectiva hacia sus hijos y su esposa, no existe un acuerdo de que a él también le corresponden espacios para fortalecer el vínculo”, aseveró la experta.
Aragón dijo que toda esta situación tiene que ver con la construcción genérica de identidad (machismo o feminidad) porque desde hace miles de años ha habido una división social entre el hombre y la mujer en cuanto al trabajo y el ámbito, lo que es de afuera es del hombre pero lo privado que es lo de la casa es de la mujer.
Falta
Aún faltan cambios y para ello es muy importante la educación de los padres con los hijos en cuanto a enseñarles que las tareas del hogar se deben hacer entre todos los miembros de la familia, por lo que no es una responsabilidad única de la mujer, como se ha hecho creer erróneamente.
Esto se debe enseñar con el ejemplo y cuando los adultos logren hacer esos cambios en su actuar, podrán hacerlo con los niños, a nivel institucional también se requiere promover acciones y programas en general para apostar por un cambio cultural que fomente la equidad en este aspecto.
“Falta mucho por hacer pero que hay muchas posibilidades de cambio. Hay que profundizar más no solo en el comportamiento de los hombres sino en lo que piensan y sienten que es lo más difícil de cambiar, porque pueden haber cambios en la conducta pero terminar de convencerse del porqué hacerlo toma más tiempo”, aseveró Aragón.
“La tríada comunidad, familia y escuela es muy importante para producir cambios, hay que generar espacios de familia para que aprendan esto y hacer mayor énfasis en el aspecto educativo, así los adultos tendrán la oportunidad de hacer sus propios cambios”, agregó.
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