• Pierden la capacidad de control en cuanto a su uso
Adicción al celular consume cada vez más a los jóvenes
• Socialmente no se ve como un problema, sin embargo, puede haber tal nivel de dependencia al aparato que se afectan diversas áreas de la vida, sobre todo la social
Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Foto: Photos.com
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No apagar el celular ni un instante aún en las noches, es un claro indicativo de que se está ante un problema con el uso del aparato.
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El teléfono celular se creó para satisfacer la necesidad de algunas personas de mantenerse localizadas, sobre todo en casos urgentes o por cuestiones de trabajo, sin embargo, su uso se ha desvirtuado por la moda o por la dependencia que origina en muchos.
Cada vez son más los adolescentes y jóvenes que utilizan el teléfono celular en todo momento y a tal punto que no pueden apagarlo ni un instante porque entran en un estado severo de estrés y ansiedad, lo cual ha provocado que a ese uso desmedido del aparato se le denomine adicción al celular.
“Cuando se habla de adicciones una de las cosas que se mide es la capacidad de control de la persona, la pregunta es si se puede regular el impulso por una sustancia o una actividad, si la respuesta es no, se puede decir que hay una afinidad que raya en adicción”, explicó el psicólogo del Instituto Cognitivo Conductual, Galo Guerra.
Según dijo el experto en el tema de adicciones, algunos adolescentes no pueden dejar de enviar mensajes de texto, es más, ni siquiera pueden apagarlo y si lo mantienen en silencio miran constantemente la pantalla para revisar si tienen un mensaje o si reciben una llamada.
Dependencia
La adicción al celular es un tipo de adicción no tóxica, en éstas no media ninguna sustancia química psicoadictiva (alcohol, marihuana, cocaína) pues se trata de hábitos que se vuelven tan intensos que la persona invierte una gran cantidad de tiempo y dinero descuidando áreas importantes de su vida.
“Hay sustancias químicas en el cerebro llamadas neurotransmisores, algunos están asociados al placer, otros a la tristeza, o al enojo. En algunas personas el uso del celular queda asociado a las sustancias químicas del placer por lo que buscan usar el teléfono como esa fuente que les brinda placer”, afirmó Guerra.
Como si se tratara de una droga, la adicción al celular también provoca el síndrome de abstinencia cuando se suspende el uso del aparato, esto porque la persona necesita usarlo para sentirse bien y segura, de lo contrario, entra en ansiedad, desespero y angustia, de ahí que se requiere psicoterapia para manejar la situación.
La adicción no solo al celular sino a la tecnología en general, es un mal moderno que limita la
interacción social porque aunque se está en comunicación con otras personas no hay un verdadero contacto, también hace a los jóvenes seres tímidos y ensimismados porque no pueden entablar conversaciones sino es por medio del teléfono.
Exposición
Para muchas otras personas el hablar por teléfono celular únicamente o hablar con los amigos solo por mensajes de texto no es una actividad que signifique placer, lo que ocurre en quienes se hacen adictos al uso del aparato es que tuvieron una exposición constante al mismo, la cual les generó un hábito agradable.
“El celular en un principio no reporta gran cosa pero conforme se hace una exposición cada vez más constante, se crea un hábito que va quedando asociado progresivamente a las sustancias del placer, hasta que llega un momento en que la persona ya no puede apagar el celular”, manifestó el psicólogo.
“Lo que ocurre es una asociación del placer a actividades que no deben dar placer, es decir, el deleite que da conversar con un amigo cara a cara se sustituyó por un mensaje de texto. De hecho, se ha comprobado que se produce una atrofia en el dedo pulgar que es una deformación de las articulaciones por mandar mensajes de texto excesivamente”, agregó Guerra.
La imposibilidad de apagarlo, de usarlo racionalmente y en los contextos idóneos (apagarlo en clases por ejemplo) son claras señales de que se está ante una posible adicción al celular, lo malo es que es socialmente válido, por lo que no se ve como un verdadero problema.
Autocontrol
El autocontrol en una persona con este tipo de adicción se pierde porque está pendiente del celular en lugares donde no debería, como en clases, la iglesia, en espacios familiares o en el trabajo, si es que ahí prohíben su uso.
Según el especialista, la capacidad de autocontrol, (esa capacidad que se tiene sobre sí mismo de regular la propia conducta), la debe enseñar la familia, por ello los padres no deberían darle un celular a sus hijos adolescentes, porque propician estas desagradables situaciones.
“Si un hijo tiene 12 años y le doy un teléfono celular, qué se le puede estar enseñando. Hay una regla que dice que nadie puede tener lo que no puede costear por sí mismo, si un niño o adolescente no tiene dinero no puede tener un aparato de estos, de lo contrario no aprenderá a ejercer responsabilidad sobre su uso o abuso”, aseveró el experto.
Según el psicólogo, los padres que le dan un celular a sus hijos menores de edad no se dan cuenta del daño que están haciendo, por eso es bueno que se cuestionen las razones de por qué es conveniente regarles este aparato, si aún no están en condiciones de tener un uso racional del mismo.
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