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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Lunes 28 de julio de 2008, 01:46:39.


Editorial

Tiempos de crisis

El viernes pasado, en el marco de una entrevista concedida a Televisión Española, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hacía una reflexión que bien vale la pena detenerse a revisar.

Planteaba que algunos consideran que en la actualidad el mundo vive una crisis más grave que la gran depresión de 1929. Y lo explicaba en el hecho de que si bien en aquel momento se dio una crisis económica, esta no iba acompaña ni por una crisis alimentaria, ni por una crisis en los precios del petróleo, ni por una crisis moral, como concurren en la actualidad.

Pocas veces hemos coincidido con el presidente Chávez, pero no por ello se puede dejar de darle la razón. Claro: lo que no dijo es que él, como los presidentes de todos los países productores de petróleo, ha sido copartícipe de la crisis de precios del denominado oro negro, en el tanto promovió el alza en los precios con aquel discurso de que estos debían llegar al menos a 100 dólares por barril. Una vez que se marcó el paso en esa dirección, lo demás vino por rebote, porque interesó a los especuladores que intervienen en los mercados financieros, y allí tenemos los resultados.

De manera que algo de culpa tiene en la construcción del difícil escenario actual el señor Chávez.

Pero, al margen de ello, el cuadro que nos señala es por sí mismo, e independientemente de quiénes sean los culpables, un cuadro de un nivel de riesgo enorme, que se puede salir de control. Máxime si traemos a colación las absurdas —para variar— declaraciones que quiso dar en privado el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pero que como suele ocurrir en estos tiempos, terminaron por salir a la luz pública. Bush dijo que su país está viviendo una crisis sin precedentes.

Ya todos los habíamos entendido así. Pero el mandatario norteamericano pretendió, por mucho tiempo, ocultar o negar esa realidad, a pesar de que su Gobierno ha tomado acciones que delatan la claridad con que algunos de los principales funcionarios entienden el problema que tienen entre manos.

Quizá la mayor parte de las veces nos hemos concentrado en los precios del petróleo al valorar el problema. Pero, la actividad económica de Estados Unidos está cayendo en promedios peligrosos y ya China acaba de reportar una desaceleración de su tasa de crecimiento. Ya nosotros habíamos advertido que no sería sostenible, pese a que una mayoría de países en el mundo ya se han visto invadidos por el miedo a lo que ocurre con China. Y el crecimiento no es sostenible sencillamente porque ese país no ha introducido reformas orientadas a consolidar su aparato productivo. Se siguen dando fuertes problemas de explotación de la mano de obra, pues toda la producción se basa en un esquema de costos mínimos.

Y, a fin de cuentas, ambas situaciones —la de Estados Unidos y la de China— al darse juntas, obviamente tendrán un fuerte efecto en el comercio mundial, sobre el cual se basa la economía. Y como hoy en día todo se mueve alrededor de esa variable, está claro que la crisis, al decir de Chávez, tiene todos los ingredientes para salirse de control.





 



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