Editorial
Cierre de campeonato
El domingo pasado marcó el final de un nuevo campeonato de fútbol en nuestro país. El título fue para el Deportivo Saprissa; la frustración fue para los aficionados de la Liga Deportiva Alajuelense; el sufrimiento, para los seguidores del Club Sport Cartaginés; y el descenso, para el Santos de Guápiles.
Los mejores del torneo recibirán sus reconocimientos el próximo jueves, según han dispuesto las autoridades de la Unafut.
Pero, a la hora de hacer una revisión de lo que ha sido la temporada, saltan algunas preocupaciones que vale la pena plantear.
En primer lugar, esa idea de establecer dos campeonatos por año no tiene sentido. Ganar un título por seis meses, o dos por año, como ha ocurrido ahora con el Saprissa, le quita a la competencia mucho del atractivo que puede tener.
Y cuando observamos que en la Liga de Ascenso, o incluso en el Alto Rendimiento, se mantienen dos torneos como parte de un solo campeonato, la inquietud cobra mayor fuerza. A la par de ello está el tema del ascenso y del descenso, pues no son aspectos que se definen tras cada campeonato, sino resultado del acumulado de dos de esas competencias.
Si realmente se tratara de campeonatos independientes, entonces todos los asuntos en juego se tendrían que resolver al cabo de las dos fases que completan cada campeonato: la ronda clasificatoria y la fase de muertes súbitas.
Lo otro es si bien el sistema de grupos le da un cierto carácter de mayor interés al campeonato, suele ocurrir que en alguno de esos grupos quedan clasificados equipos que no ganaron tantos puntos como otros que se quedan fuera en el otro grupo.
Esto implica que, al final, cuadros con menor rendimiento global tienen la oportunidad de disputar posiciones más importantes dentro de los campeonatos. Y, como al final juegan más partidos, esto les ayuda a que eventualmente puedan sumar una
mayor cantidad de puntos. Pero no es porque su rendimiento fue mejor, sino por una cuestión lógica de haber disputado más puntos.
En tercer lugar está el caso del Santos. Es un equipo que se va de la primera división tras estar en el último lugar del campeonato apenas dos semanas, en una larga permanencia de nueva años. No es un resultado que parezca justificable desde ninguna perspectiva. En la suma de los más recientes campeonatos, otros equipos han tenido actuaciones desastrosas, pero tienen la oportunidad de seguir allí. ¿Será acaso momento de introducir el sistema de porcentajes que se tiene en México? La pregunta nos parece totalmente válida.
Y, finalmente, está el tema de las diferencias a veces abismales que se comienzan a notar entre el Saprissa y los otros equipos de nuestro país.
Es un tema al que no se le está poniendo la atención del caso, pero es delicado. Antes, teníamos cuatro equipos competitivos y otros que rellenaban campos y le ponían cierta emoción al campeonato. Ahora, hay uno que gana, y los otros que lo observan. Los dirigentes deberían abordar el problema con la seriedad que exige. Sino, en el mediano plazo podríamos quedarnos sin campeonato.
|