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>>ABANICOSan José, Costa Rica, Lunes 9 de junio de 2008, 04:08:04.


• Requiere especial atención

Acoso escolar no debe minimizarse

• Se manifiesta por burlas, intimidación, “matonismo” y agresión física o psicológica, entre estudiantes

Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Foto: Photos.com/Archivo

La psicóloga especialista en niñez y adolescencia, Roció Solís, dijo que no se debe dejar pasar por alto una situación de acoso escolar.
Muchos niños y adolescentes sufren de un problema que ocurre cada vez con más frecuencia en los centros educativos pero que lamentablemente pasa desapercibido por padres y maestros: el acoso escolar o “bullying”.

Esta problemática se manifiesta por burlas, hostigamientos, exclusión social, amenazas, intimidación, “matonismo” y agresiones físicas o psicológicas de un estudiante o varios contra otro u otros y daña severamente la autoestima y la integridad de la víctima quien sufre el temor constante de ser asediado.

El problema va más allá de un asunto de niños pues puede llegar a graves dimensiones si no se pone un alto a la situación, por ello si un estudiante presenta síntomas de acoso escolar es un llamado de alerta que no se puede dejar pasar.

Aunque no existe una estadística que muestre la realidad del acoso, se sabe con certeza que va en aumento, pero lo más preocupante es que las manifestaciones cada vez más violentas por lo que es frecuente que se den agresiones físicas entre los estudiantes.

Grave

La psicóloga escolar especialista en niñez y adolescencia del Ministerio de Educación Pública (MEP), Rocío Solís, comentó que el acoso escolar es todo aquello que involucra violencia contra de un estudiante hacia otro, ya sea por medio de agresiones físicas, verbales e incluso escritas.

“Cuando hay acosos escolar los niños o adolescentes llegan a sus casas con la camisa rota, los cuadernos destrozados y golpeados, por lo general les quitan la merienda o el dinero que llevan y por eso sufren fobias escolares, depresión, trastornos nocturnos y en general sufren mucho”, explicó Solís.

La especialista indicó que muchas víctimas se han sentido tan mal que han dejado la institución porque no pueden continuar soportando el acoso, además entran en un estado total de depresión porque su autoestima ha sido dañada severamente, tanto que algunos pueden atentar contra su propia vida.

“Siempre ha existido el matonismo pero ahora las formas son más violentas porque esta población está bombardeada con situaciones de violencia; muchos reproducen lo que viven en sus hogares y no aprenden a resolver conflictos con otra manera que no sea la violencia y la agresión”, aseveró Solís.

Víctima y victimario

Según la psicóloga, las víctimas presentan ciertas características que las hacen vulnerables a sufrir este tipo de acoso, por ejemplo no puede defenderse solos porque tienen baja autoestima, presentan alguna discapacidad o tienen poca interacción social y suelen ser muy inteligentes, lo que es motivo de envidia.

El “matón” por su parte, tiene un problema serio y de fondo que le lleva a mostrar su fuerza de esa manera y a descargar su furia contra los demás, por ello su problemática social la saca a relucir mediante este tipo de conductas.

“Es un estudiante que siempre está rodeado por otros, es decir, tiene un liderazgo negativo, puede que sea mal estudiante pero sí popular por otras cosas, como que es más grande o más fuerte, y eso hace que se sienta en estado de superioridad y a los otros los ve débiles”, indicó Solís.

Lo importante es detener la situación porque el agresor puede continuar reproduciendo esa conducta hasta llegar a cometer algo mucho más grave mientras que el daño que le genera a la víctima también debe parar ya que las consecuencias podrían ser lamentables.

Daño

El psicólogo de Enfoque a la Familia y especialista en el tema, Mario Machado, manifestó que para los niños y adolescentes es muy importante la aceptación de sus iguales, por eso cuando no ocurre, se sienten muy mal y prefieren dejar la escuela que continuar con esa desagradable experiencia.

“Para ellos el contexto de aceptación es realmente importante, pero cuando por alguna razón hay burlas, exclusión, hostigamiento e intimidación ya no quieren ir a la escuela y por eso tienen que pasarse de centro educativo para no sufrir más este tipo acoso”, expresó Machado.

El especialista considera que el acoso escolar es muy frecuente porque los niños son vulnerables ya que no tienen la madurez suficiente para restarle importancia a ciertas situaciones, claro está, siempre que no corra peligro su integridad física.

Los padres deben dar credibilidad al acoso y nunca desvalorizarlo, poner mucha atención si sus hijos presentan algún signo de acoso escolar y acudir de inmediato a la institución para que las autoridades del centro educativo tomen las medidas adecuadas para detener la problemática.

“Por ninguna razón se debe permitir el hostigamiento entre los estudiantes y por eso nunca hay que desvalorizar lo que dicen los niños o adolescentes. Es necesario hablar con el acosador sobre su problema y brindar protección a la víctima y de ser el caso, cambiarle de institución”, puntualizó Solís.





 



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