Editorial
Las rutas intersectoriales
Se anunció con bombos y platillos la puesta en marcha del sistema de transporte intersectorial. Fue la nueva prioridad del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) en la presente administración, después de que en la anterior la mira estuviese puesta en las rutas transversales.
Todas conectan diversos cantones dentro del área metropolitana. Pero las segundas cruzan el centro de la capital ya sea de norte a sur, o de este a oeste, mientras las primeras permiten llegar de un punto a otro sin pasar por el casco central.
En teoría, ambas lucen bien, especialmente porque se reduciría el número de unidades que llegan a paradas terminales sobre las calles de una ciudad que no soporta ni el crecimiento del número de vehículos particulares, ni el de unidades de los servicios públicos.
Pero, llegado el momento de iniciar el nuevo sistema, pasó lo de siempre: no se pudo arrancar.
El panorama no es, a esta altura, suficientemente claro como para establecer qué es lo que se ha hecho mal. De hecho, tiene tintes de disputa entre los miembros del Tribunal Administrativo de Transportes y las altas autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
No es el primer roce que han tenido ambas partes. Pero este ha sido muy sonado por el impulso que le han estado dando la Ministra y la Viceministro al tema de las intersectoriales.
De entrada, es preocupante el hecho de que las autoridades del Ministerio no se hayan ocupado de aclarar los términos de la resolución del Tribunal, sino que más bien piensan recurrirla, para lograr la suspensión de sus efectos.
No parece la forma adecuada de hacer las cosas, porque si bien entendemos la urgencia que puede tener la puesta en marcha del sistema de intersectoriales, los atajos suelen resultar más escabrosos que las vías regulares.
Desde nuestro punto de vista, lo primero que debe darse aquí es una conciliación entre los jerarcas del MOPT y los miembros del Tribunal. No para que se arreglen las resoluciones a los intereses de una de las partes, sino para que ambos frentes trabajen en la misma dirección.
Este tipo de disputas nos recuerdan las que se presentaban entre el mismo MOPT y la Contraloría General de la República, en el pasado. Mientras esta última entidad aducía que en el Ministerio no sabían seguir los procedimientos establecidos en la Ley de Administración Pública, los jerarcas de turno del MOPT alegaban que la Contraloría se ocupaba de formalismos más allá de los verdaderos intereses del país.
En estos casos el país es el único que pierde. Está claro. Quienes aspiraban a simplificar sus necesidades de transporte en el área metropolitana con las intersectoriales, han tenido que postergar el paso. Y el sistema de transporte como tal se mantiene rezagado frente al de otros países donde se han dado pasos en la misma dirección desde hace ya muchos años. Muchos de esos otros países han resuelto los problemas trasladando la responsabilidad a las municipalidades. ¿Será esta la salida en Costa Rica?
|