Fundada en los tiempos cuando un equipo de fútbol de los grandes no pedía la suma de 2 millones de dólares para no desaparecer.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
QdDg.
Ir al común
El “común” por lo general
quedaba a no menos de veinte
metros de la casa.
Quedaba en el llamado cerco,
donde se sembraban legumbres,
árboles frutales y se tenía la
cria de chanchos, se ordeñaba
la vaca, se picaba la leña y se
le daba de comer al caballo.
Los niños jugaban de casita,
quedó o escondido. Es así,
en este ambiente rodeado de
vegetación, árboles y arbustos,
donde a veces de noche, había
que ir con la canfinera encendida,
el olote para limpiarse y el palo
para espantar al chancho.
Allí nuestros abuelos hacían
sus necesidades corporales,
Si llovía, tenían que mojarse,
y si era de noche pues para eso
estaba la “comadre” o bacinilla,
la que ya el modernismo desterró.
Se le llamó así, por ser un
artefacto que todo el mundo utiliza
y es tan común, que se le llamó
“el común”.
¡Estamos!
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