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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Sábado 14 de junio de 2008, 14:23:52.


Editorial

Aisladas y dispares

El Gobierno anunció el jueves pasado una serie de medidas en respuesta a la crisis que se está generando por las continuas alzas en los precios de los combustibles.

Se hizo toda una encerrona, y se requirió de una cita especial ajena al Consejo de Gobierno para encontrar las respuestas ante el dilema. Pero, al final, las decisiones no se ven integrales y parecen más aisladas y dispares.

En primer lugar, la idea de girar recursos de manera directa a la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) para evitar el aumento que solicitaría la entidad ayer mismo en el precio del diésel, va a terminar beneficiando solamente a algunos. Si bien se alega que ese es el combustible utilizado en el transporte público y el transporte de carga, es igualmente cierto que en los últimos años el número de carros de lujo que usan diésel y que circulan en el país, ha crecido ampliamente.

Ese detalle no lo tomó en cuenta el Gobierno, que no introdujo ningún elemento diferenciador, de manera que los propietarios de esos vehículos, que ni jalan carga ni prestan servicios públicos, no se vean beneficiados por la subvención.

Como si eso fuese poco, al mismo tiempo se resuelve plantear a la Asamblea Legislativa un proyecto de Ley para bajar el impuesto sobre el diesel, mientras se sube para los otros combustibles.

Es la segunda arbitrariedad para con quienes no tienen vehículos que usen ese combustible, para no decir que es la segunda ventaja que se le dará a quienes andan en esos grandes vehículos turbo diésel. Pero eso tampoco lo tomó en cuenta el Gobierno al escoger las acciones que llevaría adelante. Y, para variar, una tercera acción parcial: se va a restringir la circulación de vehículos en el área metropolitana, según el dígito final de la placa. Suena bien. Pero no es la primera acción necesaria en una ciudad en la que los propietarios de vehículos han convertido las calles en enormes parqueos públicos gratuitos, ante la mirada irresponsable de la Policía de Tránsito, que no volvió a sancionar por esa razón desde hace mucho tiempo.

Y no era la primera acción necesaria en una ciudad en la que las paradas terminales de los buses siguen sobre las calles, a pesar de que desde 1992 un estudio serio demostró que se pierde, por ello, un 45 por ciento de la capacidad de circulación en el casco central de San José. Nadie quiere hacer las paradas terminales, como los hay en cualquier ciudad normal, pero se insiste en maquillar el problema con medidas que no son soluciones y que no nos sacarán del lío en que estamos.

Finalmente, en el tema de restringir la importación de vehículos usados, era justo y necesario. Pero no solo por el tema del precio de los combustibles, sino sobre todo por el de la contaminación, y el desperdicio de recursos que representa el exceso en materia de repuestos.

Si hubiese que agradecer algo a los que están inflando el precio de los combustibles a los niveles actuales, sería precisamente el haber forzado a las autoridades nacionales a tomar esta decisión. Ojala tomen también las otras necesarias.





 



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