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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Sábado 28 de junio de 2008, 02:09:23.


Editorial

Siguen los demás

El lunes pasado, afirmamos aquí en LA PRENSA LIBRE que Hernán Medford debía ser destituido como técnico de la Selección Nacional de Fútbol. Y fundamentamos esa argumentación en el hecho claro de que, después de un año de trabajo, el cuadro nacional no se ve como un equipo, ni juega como un equipo… al menos de fútbol.

Los dirigentes de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) tomaron su decisión ayer, y destituyeron a Medford. Lo hicieron al regreso del presidente de ese órgano, Eduardo Li, de un viaje a Argentina… Un viaje en el que, ha dicho, no estuvo buscando un técnico para sustituir al ahora cesado.

Y eso también pasó después que los asambleístas de la Unafut hicieran público esta semana su inconformidad con el manejo de la Selección y los resultados que ha obtenido en la era Medford.

Tras estos hechos, es indiscutible que los que dirigen la Fedefútbol, deben dejar sus puestos. Después de todo, son tan responsables como Medford por lo que ha pasado.

Ahora dicen que el técnico no iba a los estadios. Pero nunca se ocuparon de hacerle ir a los estadios. Dicen que no observaba jugadores. Pero nunca le obligaron a ver jugadores. Dicen que no entrenaba bien. Pero nunca vigilaron lo que hacía.

Y después de cada participación de la selección, se sumaban fácilmente al discurso de que lo importante era la eliminatoria.

Al llegar al momento de esa verdad, la camisa les quedó grande. El manejo que hicieron del tema fue el más inconveniente, toda vez que se entremezclaron afirmaciones, desmentidos y nuevas afirmaciones, en un escenario de confusión que deja mucho que desear.

Es una situación muy delicada la que se ha generado, pues ha llevado incluso a manifestaciones salidas de tono del presidente de la Federación hacia otros dirigentes del fútbol nacional, en un escenario hasta de cierta prepotencia, que en nada contribuye a limar asperezas de cara a lo que viene.

Este tema es fundamental, porque la siguiente fase de las eliminatorias inicia en menos de dos meses, lo cual indica que es poco el tiempo restante para trabajar.

Es un punto que debería marcar la línea de acción a los dirigentes, pero que, por ahora, parece importarles poco.

Es obvio que alguna luz será arrojada sobre todo este oscuro panorama –aunque no le guste a Li que se le vea así- el próximo martes, cuando los representantes del fútbol once en la Federación deban darle cuentas a la dirigencia de la Unafut.

Eso, claro está, si aceptan el llamado, pues ya comenzaron las amenazas de acudir a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), para establecer jerarquías en el fútbol que primero necesita orden, pero que no parece tener posibilidad de alcanzarlo mientras sigan las disputas actuales. Lo reiteramos: ya Medford está fuera. Ahora le toca el turno a los dirigentes que son tan responsables como él de todo este lío.





 



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