Fundada en los tiempos cuando una mujer policía no era asesinada al tratar de escapar de un céntrico bar en medio de una balacera.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Aporrear la ropa
Todavía por los años cincuenta me
tocó en suerte ver en el Tempisque,
mujeres lavando en medio del
remanso del río con el agua hasta
la cintura y a pechos descubiertos,
sin el menor rubor o malicia.
Esto lo hacían a vista y paciencia
de los paseantes. Y aquí es donde
las veremos cómo sacaban la ropa
sucia, coger las prendas y aporrearlas,
o sea, golpearla contra una piedra que
como dolmen, la pusieran exprofeso.
Y es que la tradición europea nos
enseña que ellos, en tiempo de la
conquista, no sólo lavaban la
ropa cocinándola, sino que además
la golpeaban con un palo parecido
a uno de los bates de beisbol que
usamos hoy día.
Entonces vemos dos formas
parecidas en dos continentes tan
alejados uno de otro,
Si non e vero e molto trovato
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